El Chile del padre Hurtado
Gonzalo Ibáñez | viernes 5 de marzo de 2021
Mucho queda por progresar, pero eso no lo vamos a hacer destruyendo lo que ya hemos avanzado.
Mucho queda por progresar, pero eso no lo vamos a hacer destruyendo lo que ya hemos avanzado.
El hombre no es señor de vida y muerte y, por esta razón, no es lícito matar directamente a un inocente.
Tener a la vista estas consideraciones y contradicciones del caso argentino es importante. En Chile, nos están ofreciendo lo mismo.
La razón que ellos esgrimen es sencilla: no veían que hubiese suficientes personas condenadas por discriminación.
Es nuestro deber perseverar hasta el final. Ya llegará el día en que Cristo volverá para restablecer la justicia y castigar a los impíos.
Se trata de un brevísimo listado de señales y de previsiones distópicas para nuestro futuro próximo…
Es cierto que el autor no se anda con chiquitas y nos pone ante la evidencia de un mundo, el nuestro, esencialmente desorientado.
El verdadero progreso radica entonces en la ampliación de los límites de las posibilidades espirituales, y esto último a su vez depende de la voluntad de cada persona. El progreso es espiritual o no lo es en absoluto.
¿Por dónde comenzar? Quizás dejando los celulares en la puerta de la casa y sacando los televisores de las piezas.
Nunca antes habíamos tenido tanto bienestar material y nunca antes habíamos enfrentado una deconstrucción tan poderosa.