Cuerpo
Juan Manuel de Prada | jueves 2 de mayo de 2013
Siempre parece ser que es el cuerpo el problema del que conviene deshacerse. Es el viejo error disfrazado con ropajes nuevos, para simular una idea nueva.
Siempre parece ser que es el cuerpo el problema del que conviene deshacerse. Es el viejo error disfrazado con ropajes nuevos, para simular una idea nueva.
Es uno de los grandes nombres de la filosofía jurídica del siglo XX, pero también ha abordado distintos problemas sociales y políticos. Vino invitado por la Facultad de Derecho de la Universidad Católica.
Los descreídos contemporáneos, de los cuales la mayor parte lo son porque ignoran aquello en que dicen no creer, necesitan, como seres humanos, creer en algo, y han terminado, llevados por la velocidad y frivolidad con que hoy se vive, por creer en lo que dicen los periodistas, sin darse, naturalmente, el trabajo de criticar, comparar, investigar.
El primer ministro húngaro representa lo que los partidos del centro derecha agnóstico rehúyen. En España afirmó que el cristianismo debe desempeñar un papel primordial en la construcción europea.
Oscuridad, hambre, enfermedad y represión son habituales para 25 millones de norcoreanos. Uno de cada 10 presos en los campos de concentración de Corea del Norte está condenado por ser cristiano.
Benedicto XVI cumple 86 años, los ocho últimos como Papa, durante los cuales buscó enderezar la columna vertebral de la Iglesia, para que pudiera ofrecer, en toda su plenitud, el esplendor de la Verdad.
El punto de partida, frente a tantos agnosticismos, no puede ser otro que la afirmación antropológica positiva propia del cristianismo, que considera a la persona humana “capaz” de Dios.
En su primera Misa Crismal, el Papa señaló que vivir la vida sacerdotal pasando de un curso a otro, de método en método, lleva a los sacerdotes a hacerse pelagianos, a minimizar el poder de la gracia.
La orientación a la pobreza que propone el Papa es también una apología a la sobriedad, a los valores verdaderos y al goce sapiencial de lo inmediato, una brújula necesaria de nuestro tiempo.
En la humildad de aquel abrazo ambos parecen indicar que no son ellos los protagonistas y que la tarea de la Iglesia es la de reflejar una luz que no es propia, sino que proviene de lo alto.