Atanasia
P. Raúl Hasbún Z. | sábado 4 de agosto de 2018
Este Chile que se enorgullece de haber abolido la pena de muerte la está ya aplicando legalmente contra bebés inocentes de todo delito, y pretende ahora extender su pretensión.
Este Chile que se enorgullece de haber abolido la pena de muerte la está ya aplicando legalmente contra bebés inocentes de todo delito, y pretende ahora extender su pretensión.
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? En lo que respecta a la educación en España, no tengo la menor duda. ¿Habría que dar marcha atrás? Si hubiera un mínimo de sentido común, cuanto antes, mejor.
Hay católicos que se identifican con «los ideales de la Revolución francesa» sin ver en ello la gran contradicción existente entre el catolicismo y las ideas revolucionarias.
No se puede decir de La libertad ¿para qué? que sea un texto escrito para acariciar el lomo del lector. Antes al contrario: pone al lector frente a su responsabilidad.
Que lo temporal, que sin duda debe considerarse conforme a la Doctrina Social de la Iglesia, no nuble, sino que ayude a despejar la misión esencialmente espiritual de la Iglesia.
Cuesta poco entender que los discípulos de Cristo intentaran espantar al corro de niños que de pronto lo rodea justo en uno de esos momentos suyos de inescrutable ensimismamiento.
Ha llamado la atención la proliferación de comentarios contra el sacerdocio. Algunas de esas opiniones son especialmente dolorosas, porque provienen incluso de algún obispo y de uno que otro presbítero.
Una peligrosa pero creciente actitud que se está dando en nuestros días, que tiende a verlo y juzgarlo todo desde una perspectiva del presente inmediato…
Lo que está pasando en la Iglesia chilena es signo de los tiempos: no es un fenómeno aislado. Puesto que este artículo da cuenta de ello, no es de agradable lectura.
Con apenas 19 años, Juana de Arco dejaba su prisión en Rouen, bien temprano en la mañana, después de cinco meses agotadores de interrogatorios de hasta doce horas diarias.