La verdad acerca de perros y gatos (y de otras cosas)
Gastón Escudero | viernes 4 de enero de 2019
Los progresistas han ganado terreno no porque digan cosas inteligentes sino porque apelan a las emociones y pocos se atreven a enfrentarlos.
Los progresistas han ganado terreno no porque digan cosas inteligentes sino porque apelan a las emociones y pocos se atreven a enfrentarlos.
Creer que la democracia, esto es, la participación popular o la elección, pueden jugar a favor de la restauración de la sociedad natural y cristiana es una ilusión.
Sin Dios no hay comunión verdadera entre los hombres, y sin comunión verdadera no puede haber fiesta, sino depresión y melancolía.
No tengo la receta para saber reconocer siempre el límite entre prudencia y claudicación, pero tengo claro que la fe cristiana involucra un enfrentamiento con el mundo.
Tome cualquier definición de manual de lo que debe ser una noticia y verá que la Buena Noticia -el evangelio-no calza con ninguna de ellas, si es que no es exactamente lo contrario.
Déjame mirar cómo te vistes, qué tatuajes te imprimes, cuáles son tus placeres, qué haces en tu tiempo de descanso, y te diré en qué crees.
Quienes no se atreven a reconocerla como Madre de Dios no podrán nunca criar a Dios en su regazo, no podrán adentrarse en la poesía que se esconde al fondo de la teología.
La gran preocupación de Montesquieu no es la separación de poderes, sino el abuso del poder, que no identificaba con la dictadura, sino con la corrupción de cualquier clase de gobierno.
“Sólo el amor cura las heridas del alma. Y sólo un amor sin medida las heridas desmedidas” (Padre Leonardo Castellani)
Asia Bibi debería enterarse de que en el Occidente progresista también hay leyes antiblasfemia, solo que aquí se presentan como leyes contra el “discurso del odio”.