El Camino de Tiago
Alberto Jara Ahumada | viernes 4 de junio de 2010
Al “Camino de Santiago” lo sedujo la tentación pagana. A la fe sobrenatural se la ganó la espiritualidad del kiosco… Una muestra más de la descristianización de Occidente.
Al “Camino de Santiago” lo sedujo la tentación pagana. A la fe sobrenatural se la ganó la espiritualidad del kiosco… Una muestra más de la descristianización de Occidente.
La familia ocupa el primer lugar contra cualquier intento de manipular el nacimiento de los niños para mejorar la especie humana.
El celibato resulta molesto para la mentalidad de hoy, porque muestra que un hombre puede contener sus apetitos sexuales por causa de un gran amor.
El Papa pide que haya más católicos coherentes en política… No se trata de buscar la hegemonía política o cultural, pero sí de mostrar la capacidad transformadora del Evangelio, desde la «certeza de que Cristo es la piedra angular de toda construcción humana».
El heroísmo designa un esfuerzo eminente de la voluntad, hecho con abnegación, que lleva al hombre a realizar actos extraordinarios en servicio de Dios, del prójimo o de la patria.
Sorprende ver en los medios de comunicación social que mientras laicistas dictan cátedra sobre la fe, la religión Jesucristo y la Iglesia, paralelamente algunos eclesiásticos, en esos mismos medios, se atribuyen la tarea de proponer análisis de carácter cultural, social y político.
El “rumbo” fijado por el Concilio Vaticano II es diametralmente opuesto al que defiende el P. Berríos en su artículo… esos textos rechazan explícitamente sus experimentos teológico-morales.
Los últimos hechos que la han aquejado nos ponen frente al escandaloso misterio de la Iglesia: que produce frutos maravillosos no obstante estar afectada por el factor humano.
La templanza debe someter al control de la razón los apetitos más vehementes y más conducentes a la conservación del individuo y a la perpetuación de la especie.
El mensaje de Fátima fue toda una provocación en el ambiente social y político enrarecido de la época... el mal sólo se le vence con la oración, nunca con ideologías