Exquisita insensatez
Fernando Villegas | viernes 15 de julio de 2016
Nada más refrescante y excitante que marchar junto a otros cinco mil tipos gritando lo mismo. Nada mejor que dejar de lado el deber de pensar, examinar y analizar.
Nada más refrescante y excitante que marchar junto a otros cinco mil tipos gritando lo mismo. Nada mejor que dejar de lado el deber de pensar, examinar y analizar.
Cuánto del llamado a “participar” no es más que un intento de servirse de la apatía generalizada organizando a minorías activistas militantes “desde abajo” y ver cuántos goles logran meter.
El peligro de destrucción de la autonomía universitaria y del derecho de asociación es muy real en Chile. Lo más triste es que el gobierno se está valiendo de la propia comunidad universitaria para concretarlo.
En Occidente el Estado está pasando de considerar el aborto como un mal que se puede tolerar a tratarlo como un bien a proteger e incluso promover.
Es una mirada clasista la de quienes apoyan estas restricciones: las personas de menos recursos no tienen la capacidad de discernir acerca de los efectos de los alimentos sobre la salud de sus niños.
La masiva “certificación” de exonerados políticos, por parte de 54 parlamentarios de la Concertación, demuestra que en Chile se instaló el doble estándar: cuando se trata de adictos a la Nueva Mayoría, difícil que se investigue o juzgue algo, menos a los parlamentarios.
Una Constitución no debe ni puede ser nunca el ideario del gobierno de turno. Ella tiene que reunir, de manera coherente, las visiones de los sectores más diversos y relevantes de la sociedad.
El conservantismo chileno de hoy personas que, como Jaime Eyzaguirre, dediquen su vida a la investigación, a la docencia y a la discusión pública.
Es curioso que se reciba con sorpresa algo que se ha venido anticipando e implementando por las autoridades desde que asumieron, y que constituye la esencia de su programa de gobierno.
Llama la atención la tibieza de las reacciones en el Chile oficial y en la mayoría de la izquierda; fue mirado de manera similar a tomas desoladoras, que al final parece ser un insumo más del acontecer cotidiano.