La justicia sigue pendiente
Alejandro Martini I. | sábado 4 de noviembre de 2017
¿Alguien puede seguir hablando de montajes cuando los mismos integrantes de estos grupos reconocen públicamente los atentados?
¿Alguien puede seguir hablando de montajes cuando los mismos integrantes de estos grupos reconocen públicamente los atentados?
No cabe duda que ambos son capaces de conseguir en sus respectivos eventuales gobiernos que los índices económicos y sociales alcancen niveles de los países considerados desarrollados.
“El que pone la plata pone la música”, y así será como en 2018 bailaremos a los compases de la Nueva Mayoría, ya sea que ésta conserve o pierda el gobierno.
Los actuales “derechos humanos” han sido monopolizados por organismos internacionales que pretenden imponerlos en nuestros países.
Pretender que un anhelo que no se considera criminal no pueda sin embargo concretarse en instituciones es por completo desquiciado.
Si hubiera un PISA que midiera las habilidades de los adolescentes para evitar los riesgos del alcohol y las drogas, Islandia estaría a la cabeza.
El Ejecutivo español actuó, con tardanza, frente a apenas uno de los efectos de un problema institucional descomunal: la insalvable contradicción entre “nación” y “nacionalidades”.
Es evidente la desazón provocada por este nuevo fracaso en la identificación de los responsables del asesinato del matrimonio Luchsinger McKay.
La Iglesia estaba en el territorio antes de la configuración actual del Estado y probablemente seguirá estando después de que el Estado de Chile, tal como lo conocemos, desaparezca.
Los “fundamentals” -por oposición a los “millennials”- son hombres y mujeres que se diferencian en valores y actitud de vida.