Doblar la apuesta
Axel Buchhesiter | viernes 31 de agosto de 2018
El diputado Ignacio Urrutia los dejó “marcando ocupado”, cuando anunció que aprobaría la acusación. Sobrepasó a los acusadores por la derecha y les recogió el guante.
El diputado Ignacio Urrutia los dejó “marcando ocupado”, cuando anunció que aprobaría la acusación. Sobrepasó a los acusadores por la derecha y les recogió el guante.
Parece que vivimos en una suerte de esquizofrenia social: un Chile con dos personalidades que no conversan entre sí y que se miran cada vez con mayor recelo y desconfianza.
Lamentablemente, lo único que sostiene esta ley fantástica es el discurso de lo políticamente correcto adornado con ideología de género.
Las retroexcavadoras políticas hunden sus garras en el terreno social y económico, destruyendo lo que encuentran a su paso, dejando solo desolación y angustia.
Tenemos que escarbar en nuestra historia. La derecha tiene que estudiarse a sí misma y volver a los gigantes que abundan en su pasado.
Cuando se aborta, el único que no puede decir nada es el abortado. Que es alguien, sea aceptado o no, deseado o no, reconocido o no.
Han sido 359 las madres a las que nadie fue capaz de mostrar un camino menos oscuro que el de acabar con la vida de sus hijos.
Tratándose de una capilla ardiente, animita o altar de la memoria de deudos que no toleran crítica alguna, no es descartable que estemos además subsidiando el sectarismo.
Vale la pena precisar qué es la llamada “salud sexual y reproductiva”, para la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Ante estos ataques, el Gobierno no se ha mostrado propositivo. No ha señalado nuevos horizontes que capturen corazones y mentes.