Kavanaugh: muchas gracias
Gonzalo Rojas S. | sábado 13 de octubre de 2018
Algunos se refocilan aprovechando la ingenuidad de quienes sucumben ante su presión, sin comprender que, muy pronto o más tarde, serán ellos mismos los acusados.
Algunos se refocilan aprovechando la ingenuidad de quienes sucumben ante su presión, sin comprender que, muy pronto o más tarde, serán ellos mismos los acusados.
Las volteretas históricas que hemos presenciado en las últimas semanas son la última manifestación de un problema de fondo que se arrastra sin solución desde hace décadas.
El autor lamenta la mala opinión general que los españoles tienen de su país, desmiente que esa percepción sea real y recuerda que los Estados que mejor funcionan tienen una alta autoestima.
De la carreta que sale de la mina, lo importante no es la pirita argentífera que contiene, sino la persona que la empuja.
Lo menos que puede decirse es que el proceso de confirmación de Kavanaugh no ha sido un buen ejercicio para la mejora de la vida pública de EE.UU.
La maternidad aparece siempre como algo indeseable, como una especie de mal del que hay que huir ejerciendo un supuesto derecho.
Corren días de cambios y reformas, acompañados de un sentimiento poderoso que pareciera dar a entender que todo debe ser cuestionado, cuanto más longevo, tanto más objetable, sospechoso.
Uno de los principales problemas a que se enfrentaba este fallo era el del valor de las fuentes del Derecho Internacional.
Trump podrá gustarnos o no, sin embargo, lo relevante fue el hito de su elección en el marco de un proceso político mucho más profundo: el despertar de la mayoría silenciosa contra el consenso progresista.
Quien conoce la historia del PC no debe sorprenderse, su conducta siempre ha escondido una intriga. Es de doble filo, por lo menos.