Hechos, no palabras
Jaime Antúnez Aldunate | miércoles 1 de abril de 2026
Llama la atención la sosa y obsesiva insistencia con que algunos quieren encausar al recién inaugurado gobierno con objeciones “culturales”.
Llama la atención la sosa y obsesiva insistencia con que algunos quieren encausar al recién inaugurado gobierno con objeciones “culturales”.
La partida de Guzmán dejó un vacío que no se ha podido llenar en la sociedad y en la política nacional.
Son pocos los pintores de la Edad Media o del Renacimiento que no se han tentado con esta conmovedora escena.
Ese paso lento fue provocado por un sedentarismo económico que se incubó en la política y que atrofió el corazón del progreso.
Los discursos del Presidente Kast sacarán de quicio, una y otra vez, a tres tipos de mentalidades, cuál más enrevesada.
La servicialidad del Estado ha quedado en evidencia en esta primera semana de gobierno, con el equipo de Kast desplegado.
Un total de veintitrés veces el Presidente enfatizó que llegaban al Gobierno a “trabajar” y “servir” al país.
La deformación ideológica de los derechos humanos hace que los Estados queden inermes ante quienes pretenden acabar con todo.
Ya dijo con sabiduría Joseph de Maistre que la contrarrevolución cobra fuerza por la desmesura de los jacobinos.
A Chile no le ha ido bien con las revoluciones, ni en libertad ni con empanadas y vino tinto, ni la que se disfrazó de “estallido social”.