Ad portas
Max Silva Abbott | viernes 11 de junio de 2010
Se echa en falta que ante el sombrío panorama que se vislumbra, no se refuerce a la familia como institución, no sólo necesaria, sino además natural e insustituible.
Se echa en falta que ante el sombrío panorama que se vislumbra, no se refuerce a la familia como institución, no sólo necesaria, sino además natural e insustituible.
Un profesor universitario se ha atrevido a desafiar la política del hijo único impuesta por el gobierno desde 1979: “La política es ridícula. “¿Por qué tengo que pagar por tener una hija?”
Detrás de las iniciativas que pretenden regular las uniones homosexuales hay una visión más ideológica que antidiscriminatoria, dirigida a desproteger el núcleo de nuestra sociedad.
El menor es visto casi como una mercancía, como un objeto que se puede comprar, vender, alquilar, crear o destruir a voluntad, e incluso como un peligro del que hay que defenderse a como dé lugar.
Si ya era difícil que una niña de 12 ó 13 años se aguantara a sí misma, añada a esto el boom de las redes sociales, la obsesión por estar sexy o por ser la primera de la clase a cualquier precio. Las chicas de hoy no lo tienen nada fácil.
No tiene la misma textura el sentimiento de quien cree que el amor es efímero, de quien piensa que está llamado a durar para siempre.
Es completamente segura y estudios científicos recientes muestran que tiene una elevada eficacia, gracias a los métodos actuales de diagnóstico de la fertilidad.
Algunas pistas prácticas para entablar un nuevo diálogo que evite los graves problemas que se están detectando desde hace años en los matrimonios.
Existe incompatibilidad entre lo expresado por el prelado y lo que ha enseñado reiteradamente la Santa Sede respecto de las uniones de hecho.
Los niños más conflictivos provienen de familias que se caracterizan por defender ideas políticas progresistas y disponer de un nivel cultural y económico alto.