Sin familia, sin hijos, sin futuro
Luis Fernando Pérez B. | sábado 13 de abril de 2019
Cruda realidad la que expone y anticipa el autor para España. ¿Cómo estamos en Chile? Bastante parecido…
Cruda realidad la que expone y anticipa el autor para España. ¿Cómo estamos en Chile? Bastante parecido…
Tomarse en serio sus propias premisas, aun cuando haya que formular preguntas incómodas, es uno de los principales desafíos que debe enfrentar el liberalismo.
La crisis de desconfianza de los chilenos hacia la política tiene diversas causas. Una de ellas, es la falta de sinceridad de nuestros actores políticos.
Quienes no se atreven a reconocerla como Madre de Dios no podrán nunca criar a Dios en su regazo, no podrán adentrarse en la poesía que se esconde al fondo de la teología.
En lugar de achicharrase, sería mejor que el Lobo entrara en razón y viviera con los cerdos en diversidad y armonía en la casa de ladrillo.
Hay conflictos que no se abordan con leyes… Llegó el momento de dejar de ser políticamente correctos y continuar considerando que para tratarlos bien no hay que exigirles nada.
La maternidad aparece siempre como algo indeseable, como una especie de mal del que hay que huir ejerciendo un supuesto derecho.
Tomarse en serio la vulnerabilidad de los menores de edad supone reconocerlos como lo que son: personas en proceso de formación. Suponerles la autonomía propia de adultos es un sinsentido.
La ley no suplirá lo que la familia no provee. La familia es el primer y principal Ministerio de Educación. Y no hay educación sin exigir disciplina y sancionar la indisciplina.
Respecto de la vida del que está por nacer, Chiara Corbella ha colocado la vara de la exigencia donde Dios quiere que esté: si es necesario, en el heroísmo.