Sopa no hablaba como idiota
Sergio Urzúa | miércoles 3 de diciembre de 2025
Juan Pablo Sopa no hablaba como idiota, sino que sólo les hablaba a idiotas que no reconocían su valor.
Juan Pablo Sopa no hablaba como idiota, sino que sólo les hablaba a idiotas que no reconocían su valor.
El gabinete Aylwin fue un peldaño para la encarnación de la advertencia de Guzmán: Chile llenó sus bolsillos, pero se quedó con el alma vacía.
“Nadie desea con más fuerza que yo un Chile sólido y cuerdo, un Chile de política inteligente y, sobre todo, coherente que amar y obedecer”.
Los liberales han sido desplazados por unos muy desiguales tres bloques que redefinen la política chilena.
Quien sea el próximo presidente tendrá que estar a la altura del Ministro o de Manuel Montt.
¿Que esto se encuentra alejado de las vitales disyuntivas de estos días? Sí y no. El país no consiste solo en las urgencias del momento.
La desaparición de instituciones o instancias como esta es reflejo de la desaparición de los valores que las generaban. No es al revés.
Mientras sus predecesores velaban por el sistema educacional como un todo, Devés plantea una oposición sectorial, dialéctica e insalvable.
El discurso conservador comenzó a ofrecer una respuesta donde la izquierda solo ofreció desconstrucción.
Los políticos no quisieron ver esa parte de la historia y prefirieron quedarse con el relato octubrista para, en un espurio contubernio, abrirle la puerta al gato para que custodie la carnicería.