La gestión escolar bajo presión

Germán Gómez Veas | Sección: Educación, Familia, Sociedad

¿Qué tópicos ocupan hoy a los responsables del gobierno y conducción de los centros educativos? Hace unos días, fui convocado por El Mercurio a participar de un encuentro con líderes de colegios para dialogar sobre los principales temas que hoy preocupan a los centros escolares. Hubo bastante coincidencia en priorizar tres materias y en el modo de abordarlas. Veamos.

La relación entre el colegio y las familias constituye una de las principales tensiones en la gestión directiva actual. Existe un consenso generalizado sobre la necesidad de reconstruir una alianza colaborativa que sitúe a la formación humana en el centro de la tarea educativa. Sin embargo, este propósito tropieza con pautas de crianza crecientemente permisivas y poco alineadas con los idearios escolares. La pérdida de exigencia en la responsabilidad parental, sumada a la progresiva pérdida de autoridad de los profesores, dificulta el crecimiento moral e intelectual de los alumnos. Conseguir que los padres asuman plenamente su rol educador y se transformen en colaboradores eficaces es un desafío prioritario que las escuelas deben integrar de forma explícita en su gestión.

Por otra parte, la convivencia escolar atraviesa un fenómeno preocupante: la paulatina judicialización de la vida cotidiana en las aulas. En efecto, la proliferación de requerimientos legales y administrativos ha forzado a las instituciones a destinar recursos pedagógicos a la gestión defensiva y la hipervigilancia. Este escenario se vuelve aún más complejo al integrar las exigencias de la inclusión educativa. La incorporación de estudiantes con diversas condiciones del desarrollo o necesidades de autorregulación no debe entenderse como un obstáculo para la exigencia académica, sino como un desafío que evidencia brechas docentes y de acompañamiento educativo que es necesario abordar.

Finalmente, respecto a la integración de la Inteligencia Artificial se propone una prudencia metodológica justificable. Lejos de una postura tecnofóbica, los directivos expresan una cierta cautela ética y cognitiva. Actualmente, su uso en estudiantes de enseñanza media se ha acotado a fases de revisión e itinerarios metacognitivos, mientras que en el cuerpo docente ha facilitado la realización de tareas administrativas y el diseño de instrumentos de evaluación. Sin embargo, persiste el riesgo del automatismo ético y la merma en el pensamiento reflexivo. Hay coincidencia en que, antes de masificar su implementación, las escuelas deben asimilar la evidencia científica disponible sobre los sesgos, el impacto en las funciones ejecutivas y el valor insustituible del juicio humano en el aprendizaje.

Frente a estos tres desafíos —el debilitamiento del vínculo con las familias, las complejas dinámicas de convivencia y la aceleración tecnológica— la dirección escolar no puede limitarse a la mera gestión de contingencias, sino que debe integrarlos bajo un liderazgo que promueva un proyecto educativo sólido, coherente y profundamente humano.

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por La Prensa el viernes 14 de agosto de 2026.