Chile país socialista: la intención del Frente Amplio
Jaime Jankelevich | Sección: Política
Recientemente está disponible el documento de 44 páginas con las conclusiones del Primer Congreso Ideológico Estratégico 2026 del Frente Amplio, el cual es importante leer íntegramente para tomar conciencia de lo que significaría que, en 2030, el próximo gobierno lo asumiera la ultraizquierda con el FA teniendo como socio principal al Partido Comunista.
Por las limitaciones de espacio, mencionaré solo algunas de las conclusiones más relevantes de dicho congreso, que nos advierten de querer transformar a Chile en un país “socialista, feminista y ecologista, con un Estado planificador centralizado, poniéndole fin al extractivismo, para desarrollar una industrialización estratégica, respetuosa de los límites ecológicos, como medio para construir el bienestar nacional bajo un enfoque sostenible”. Y por supuesto “la lucha de clases sigue siendo una categoría explicativa central”.
Según el FA, el modelo de desarrollo está en crisis y exponen lo siguiente: “Chile enfrenta un estancamiento estructural y una caída severa de la productividad, fruto de un modelo primario-exportador dependiente de intereses externos y de la acumulación rentista, que impacta hoy con crudeza a los sectores populares y a la ruralidad”. Luego agregan, “en estos espacios, el extractivismo sin límites depreda los bienes comunes y amenaza la seguridad alimentaria, lo que precariza la vida de las comunidades más vulnerables y de manera más aguda la de las mujeres”.
Lo que no dicen es que el rotundo fracaso del gobierno de Boric y sus ideas son las que llevaron a Chile al estancamiento y a la crisis que hoy enfrentamos y no el modelo de libre mercado, que no solo ha garantizado nuestra seguridad alimentaria, sino que exportamos al mundo productos agrícolas, fruta, salmones, vino, flores, etc., al contrario de lo que pregonan.
Y continúan: “Nuestro partido se define como socialista. Ello significa que entendemos que las desigualdades, la crisis ecológica, la concentración de la riqueza y las distintas formas de dominación social tienen raíces estructurales en el capitalismo, pues su base se sostiene en la explotación del trabajo humano. Por ello, como parte de nuestra identidad y horizonte estratégico, debemos asumir de manera explícita una posición orientada a la superación del capitalismo, especialmente en su fase neoliberal, en tanto no es posible alcanzar una sociedad plenamente democrática, feminista y ecológicamente sostenible, sin superar sus lógicas fundamentales”.
Pero acaso ¿no vivimos en plena democracia? ¿No fue elegido Boric en las urnas? ¿No pueden publicar este panfleto identitario con plena libertad, sin temor a ser encarcelados o asesinados como el disidente venezolano Ronald Ojeda, ordenado por Diosdado Cabello, desde la República Bolivariana de Venezuela? ¿Esa plena sociedad democrática quieren alcanzar? ¿O una como la cubana?
Otrosí: “Como Frente Amplio debemos propugnar que la economía se someta al control democrático y a que el Estado conduzca y regule el desarrollo, congeniando objetivos económicos, sociales y ambientales”. Pero si nuestra economía funciona con total libertad, con reglas claras, bien definidas y quienes no las cumplen son sancionados debidamente tanto por el mercado como por la legislación vigente y como además existe plena competencia, los consumidores premian a quienes les brindan productos de calidad y a precios razonables. ¿Qué más control quieren?
Pero no les basta con eso, pues insisten en proclamar que “como Frente Amplio explicitamos nuestra definición de socialismo en democracia como un horizonte estratégico incompatible con el neoliberalismo, puesto que buscamos democratizar la sociedad y la prosperidad, desmercantilizar la vida y transformar las bases económicas, sociales y políticas de la desigualdad”.
Lo que esa intención implica es que sería el Estado el que dictamine y controle la producción de bienes y servicios, al costo que estime conveniente y sin intervención de privados. Y como un sistema de esa naturaleza espantaría a los inversionistas, a los emprendedores, a los empresarios, a los comerciantes, ¿cómo pretenden que funcione el país? ¿cómo financiarían el sistema, si solo existiese “industrialización estratégica estatal”? Nada de eso explican, salvo “reformar el sistema tributario con una fiscalidad más progresiva y estructural que implemente impuestos reales y rebaje los privilegios tributarios”.
Y atención; declaran que “a pesar del fracaso de los procesos constitucionales, como partido somos conscientes de que nuestro país requiere superar la Constitución impuesta por la dictadura y actualizar la institucionalidad heredada de la transición, debiendo mantener vivo el horizonte de un cambio constitucional más sustancial, asumiendo que lograrlo será tarea de un nuevo ciclo político”.
Si la ultraizquierda lograra retornar al poder, nuestro querido país estaría condenado al fracaso, lo que debemos y podemos evitar. Por eso, es responsabilidad de todos quienes queremos a Chile, ayudar al éxito del actual gobierno a fin de terminar con la alternancia en el poder y lograr tener tres o cuatro mandatos que nos permitan salir del estancamiento actual, alcanzar el desarrollo y brindarle bienestar a todos los chilenos en plena democracia.
La limitación de espacio nos lleva a comentar solo estas conclusiones, pero hay muchas más igualmente relevantes de conocer, por lo que es fundamental leer el documento en su integridad para tomar conciencia de lo que podría ocurrir en Chile si llegaren a triunfar.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Líbero el domingo 2 de agosto de 2026.




