Las preocupaciones de Mistral
Rodrigo Ojeda | Sección: Arte y Cultura, Educación, Política, Religión, Sociedad, Vida
De voz crítica y ética. Autodidacta y una visionaria de convicciones profundas. De espíritu inquieto. Hija del Elqui y de su tiempo. Es la niña que hablaba con la naturaleza elquina. Crítica del materialismo. Una convencida del “desarrollo del espíritu humano”. Partidaria de la democracia, de la libertad y sus derechos. Preocupada por los descalzos, la pobreza material y espiritual de sus espacios. Autodidacta, intelectual, escritora, diplomática y vocera de los sin voz. Sencilla y divertida. Trascendió a todas las limitaciones de su origen y su época. Sus preocupaciones la ocupaban en lo cotidiano, en los dichos y en los hechos. No fue indolente con las urgencias sociales de su tiempo. En la actualidad, no ocurre lo mismo con los flagelos sociales. Hace más de cien años manifestó su preocupación por la maternidad, la educación, la pobreza y la infancia. Hoy, vemos niños extraviados, secuestrados y vulnerados. Herida social abierta que requiere convicciones y acciones. La indignación es pasajera y mala consejera. “Leer a Gabriela Mistral es una urgencia, un deber en este y en todo tiempo”. “Su mensaje es actual y está sembrado de futuro”, en palabras de Benjamín León y Claudia Reyes.
De sentido pedagógico. Doliente de sus pesares y del mundo. Sus discursos reflejaron ese “profundo sentido humanista” y sus “preocupaciones esenciales”. Su epistolario contiene reflexiones y consejos de madre. Su humanismo no es compatible con el materialismo pragmático e ideológico. Distante del individualismo. Concibió la educación como una puerta para “renovar el alma” en el camino tangible e intangible. La educación fue una de sus principales preocupaciones en su valle natal, en las ciudades recorridas, y en el mundo. Consideró fundamental educar las virtudes y formar ciudadanos en lo urbano y rural. Entendió la docencia como “algo más profundo que una simple profesión”. Se preocupó “de las malas condiciones materiales” de los profesores. ¿Cómo están los profesores y las aulas en la actualidad? Comprendió tempranamente la importancia de asistir con regularidad a clases. Para Mistral, la educación es un lugar de encuentro y complemento de la razón y el sentimiento, del cuerpo y el alma, de la naturaleza y la civilización. Comprobó en las actividades pedagógicas la relevancia de lo natural y de la tierra. Concibió el contacto con la naturaleza como “objetivo pedagógico”. Tierra y naturaleza cultivan en el alumno: “virtudes morales y políticas”. Se preocupó de “elevar la razón, el esfuerzo y la sabiduría”. La receta mistraliana se mantiene vigente. La maestra decretó la importancia de “la educación en la vida de cada individuo”.
Mistral no merece ser “embajadora de causas sobre las cuales jamás se refirió”, en palabras de Joaquín Castillo. Escribió desde lo femenino y la feminidad. No fue feminista. Su misión fue y es espiritual e integral en la educación y en la sociedad. Creyente de una cultura plural y democrática, alejada del odio y las fobias sociales. Fue testigo de guerras locales, civiles y mundiales. Condenó el racismo y el antisemitismo. Fue cercana al mundo judío y sus dolores. Cristiana y confidente de su Dios creador.
Se sobrepuso a los celos y recelos de sus pares, salones y autoridades. Nunca olvidó su tierra elquina, sus montañas y sombras. La exiliada y maltratada no dejó de sentir, recordar ni vincularse con su pasado. Estuvo a favor de la reforma agraria porque entendía y sentía la tierra, la vida campesina y rural. Sus emociones e ideales quedaron plasmados en sus palabras e intervenciones públicas y privadas. Se preocupó de alimentar y cuidar su alma y su interior. Brotó en lo árido y “tuvo que hacerse un camino desde un valle hasta la ciudad”. Se sobrepuso a “la dura realidad social que la rodeaba”, en palabras de Roque Esteban Scarpa. Sus lecciones y consejos están disponibles en sus letras, gestos y desvelos por los dolores del mundo material e inmaterial.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Pingüino el domingo 21 de junio de 2026.




