El otro Prat
Rodrigo Ojeda | Sección: Arte y Cultura, Historia, Sociedad, Vida
Primero, la orden y el bloqueo naval en la rada de Iquique. Después, el Combate Naval de 1879, la epopeya y la eternidad. Su hazaña desató “una ola emocional jamás vista ni vuelta a ver en Chile”, en palabras de Gonzalo Vial. La decisión de Prat del 21 de mayo, causó “asombro, admiración y orgullo patriótico”, en el plano nacional e internacional. Un gesto y una gesta que llega al tiempo presente. La historia del héroe merece ser conocida, contada y cuidada. Desde el teatro ha sufrido embates y espolonazos que buscan deconstruir lo épico. El libreto se queda en lo mundano y desechable mediante un abordaje simplista que no eclipsa al hombre, padre, abogado y oficial. Durante su vida rindió exámenes académicos, profesionales y vitales. El año 1876, el capitán de la corbeta llegó a la Corte Suprema con su uniforme y su espada. Debido al protocolo no ingresó con el sable. Era el día de su examen final para “ejercer la abogacía”. Defendió su memoria y rindió con éxito las temáticas de Derecho Marítimo y de Gentes. Los cinco magistrados firmaron el acta. Prat, juró “desempeñar lealmente la profesión”. Se convirtió en abogado a sus 28 años. El primero de la Armada.
Fue alumno libre de Humanidades en el Liceo de Valparaíso. Estudió Bachillerato en el Instituto Nacional. Sus estudios combinaron su formación y carrera naval. Aprobó gramática y latín en Valparaíso. En el Instituto Nacional, aprobó otras materias: geografía, francés y cosmografía por unanimidad. Demostró a temprana edad su afición por el derecho. La pobreza fue parte de su vida. A Prat lo “obsesionaba el cumplimiento de las obligaciones que la vida le iba imponiendo”, según Vial. Decidió estudiar derecho y complementar su vida material e inmaterial. Carmela lo felicitó por sus logros y esfuerzos mediante carta: “ya te estrecharemos en nuestros abrazos y te veremos”. Estudió en sus ratos libres entre el camarote y la Biblioteca Nacional, sin descuidar sus obligaciones. Ejerció actividades simultáneas de alta demanda física e intelectual. Su vista sufrió tras horas de lecturas. Fue un abogado y marino tenaz. Realizó su práctica profesional en Valparaíso. Pagó arriendo y una patente como abogado particular en su oficina porteña. Desempeñó trabajos jurídicos ligados a asuntos marítimos y peritajes. “Nuestra Armada cuenta hoy con un abogado que es el primero”.
En su paso por la Escuela Naval, compartió con la “gran mayoría del equipo de oficiales que combatió el 21 de mayo”. Su labor académica es recordada por la “equidad, rectitud e imparcialidad” en los asuntos disciplinares y formativos. Trabajó en leyes y reglamentos de la Armada. Integró el cuerpo docente de la Escuela Naval. Fue profesor teniente en las cátedras de táctica naval y maniobras marineras. Solicitó mejoras en los textos y manuales de formación. Aplicó exámenes a aspirantes y reportó las actas. En el mar, acompañó las prácticas navales de los aspirantes en el pilotaje y la observación del “sol, luna, estrellas, útiles para la navegación”. Su trayectoria confirmó sus características de laborioso, acucioso y metódico. Expuso las arbitrariedades en el reglamento de los ascensos. Su memoria de abogado: “Observaciones a la ley electoral vigente”.
Participó en juicios de guerra en los casos de Owen y Uribe. Demostró en sus defensas convicciones, conocimientos e inteligencia. Navegó en el vapor Arauco, embarcación que se estrelló en Viña del Mar, debido a una “neblina excesivamente cerrada”, según Rodrigo Fuenzalida. El oficial Prat fue enviado a salvar los “pertrechos y el aparejo”. Abordó la Covadonga rumbo a Iquique en mayo de 1879. La Esmeralda fue su “nave preferida”. Ese amanecer y trance plasmaron sus ideales: el deber y el sacrificio. Arturo Prat, abogado y héroe, ejemplifica el servicio a Chile en sus distintas facetas, además de representar el misterio de la vida al sacrificarse por lo justo. En Iquique, durante horas, rindió con honores el examen final de su trayectoria vital.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Pingüino el domingo 17 de mayo de 2026.




