El otro combate naval

José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Arte y Cultura, Historia

El jueves pasado se conmemoró un nuevo aniversario del Combate Naval de Iquique, donde el Capitán de Fragata Arturo Prat Chacón entregó su vida junto a gran parte de la tripulación de la Corbeta Esmeralda dieron su vida por la Patria, hecho que hasta hoy se recuerda con la fiesta nacional de las Glorias Navales, el día de la Armada de Chile. Su heroísmo fue reconocido por el entonces Capitán de Navío Miguel Grau Seminario e inspiró a miles de chilenos a enrolarse voluntariamente para ir al frente de guerra. 

Sin embargo, el miércoles 21 de mayo de 1879 se desarrolló en paralelo a la batalla de Iquique otro combate naval, con prácticamente igual heroísmo y que no recordamos con tanto ahínco. Al mando de la Goleta Covadonga, barco capturado a España en la Guerra Hispano Sudamericana, se encontraba el eximio marino Carlos Condell de la Haza, por ese entonces Capitán de Corbeta y que posteriormente alcanzaría el grado de Contraalmirante. De acuerdo con Andrés González Valencia, se trata del “primer hombre chileno en ser catalogado como héroe nacional estando aún con vida” (“Presentación”, Boletín Histórico de la Provincia de Marga-Marga (Año III N°10, segundo trimestre de 2014, 5)).

Durante los combates de Iquique y Punta Gruesa Chile y Perú se encontraban en una patente desigualdad de condiciones. Prácticamente toda la flota chilena, comandada por el Contraalmirante Juan Williams Rebolledo, había dejado el Bloqueo de Iquique rumbo a Lima, dejando la rada iquiqueña sólo resguardada por la Corbeta Esmeralda, un antiguo barco de madera, y la Goleta Covadonga, un barco pequeño pero muy rápido. Prat y Condell aprovecharon las escasas ventajas que tenían a su favor para tratar de lograr un triunfo ante la poderosa flota peruana encabezada por el Monitor Huáscar y el Blindado Independencia, dos modernos buques blindados. Eso lo lograrían por medio del abordaje al Huáscar con el objetivo de tomar la torreta, cosa que intentaron Prat e Ignacio Serrano sin éxito, sumado a la división de la flota para que la Independencia fuera a por la Covadonga.

De acuerdo con la Armada de Chile, “continuando con su marcha al sur, a la altura de la playa de Cavancha, la ‘Covadonga’ fue atacada por una gran cantidad de botes armados, con la intención de abordarla. Rechazado este intento por los fusileros de la goleta que hicieron gran cantidad de disparos sobre los botes, continuó su travesía, sorteando la costa, en fondo muy bajo para evitar de esta manera el espolón de la “Independencia”, la que gracias a su mayor velocidad la perseguía a su gusto, adelantándose y atrasándose, pero sin dejar de mantenerla bajo los fuegos de su artillería”.

La poca profundidad donde se encontraban impedía al Blindado Independencia utilizar su cañón de proa. Condell siguió avanzando hacia el sur, entrando en un arrecife al norte de Punta Gruesa, donde logró encallar la fragata peruana, que no sabía dónde se estaba metiendo. La Covadonga dispararía “seis cañonazos” contra el buque encallado, los “ que destrozaron la cubierta y el casco de la varada fragata, además de un incendio y numerosos heridos”. En un verdadero combate de David contra Goliat, Condell lograría inutilizar uno de los buques más modernos de entonces, humillando así a la Marina de Guerra peruana y dando un golpe decisivo que contribuiría a tornar la Guerra del Pacífico en favor de Chile.

Según la Armada de Chile, “el brillante triunfo obtenido por la vieja y débil goleta cañonera ‘Covadonga’, fue un golpe que la Marina del Perú no pudo superar jamás en el transcurso de la Guerra del Pacífico. La poderosa fragata blindada ‘Independencia’ era la mejor y más moderna nave de la Escuadra peruana, superior en todo aspecto al blindado ‘Huáscar’, tanto así que por sí sola representaba la tercera parte del poder naval peruano”. En palabras de Joaquín Muñoz en Viva-Chile, “esta acción resultó ser un golpe demoledor para Perú; había perdido su navío por lejos más poderoso, recordemos que doblaba en desplazamiento al Huáscar. Fue un triunfo objetivo que inclinó la balanza a nuestro favor”. En una columna posterior señalaría que “en el caso del Combate de Punta Gruesa, tampoco se ha dicho ni menos crear conciencia de que su hazaña nunca ha sido repetida en la historia naval universal. Nunca una embarcación menor –una goleta no blindada en este caso– ha vuelto a derrotar a un blindado de última generación”.

Las Glorias Navales, la fiesta de nuestra Armada, nuestro querido 21 de mayo, es una efeméride para recordar no sólo el sacrificio de Arturo Prat, sino que también la hazaña de Carlos Condell. Ambos se encontraban en absoluta inferioridad numérica pero no dudaron en entregarse por la Patria. Uno falleció en su intento y el otro nos dio una victoria decisiva. Con sus gestas ambos entraron en el panteón de nuestros héroes nacionales, dando ejemplo del servicio a la Patria en la hora en que más lo necesitaba e inspirando a sus compatriotas a darlo todo por este hermoso país.