El nazi de Paine
Rodrigo Ojeda | Sección: Historia, Política
La ciudad de Paine y su cielo azul pertenecen a la Provincia de Maipo, en la Región Metropolitana. Posee zonas urbanas, rurales y agrícolas. Es tierra fértil en la producción de frutas, hortalizas y vinos. Para los desinformados y malintencionados es la extensión atemporal y geográfica del Tercer Reich o Alemania Nazi en Chile. Oriundo de la zona, el actual presidente, José Antonio Kast (JAK), es vinculado al nazismo. Esa ideología totalitaria, anticapitalista y criminal del siglo XX.
El apelativo “nazi” es utilizado y masificado, no es una casualidad, es intencionado, ya que presenta al otro como extremista, un enemigo y un actor antidemocrático. Omiten su trayectoria en cargos e instituciones democráticas vía sufragio. Fue concejal y diputado, además de sus tres intentos presidenciales validados por la institucionalidad vigente. No hay registros ni vínculos reales ni ficticios entre JAK y el Movimiento Nacional Socialista de Chile (1932-1938). La asociación es antojadiza y desinformada.
Tergiversar la historia no es sensato. La banda musical candelabro iluminó con odiosidad el recital comercial y transnacional. Exhibió la imagen del presidente electo con una esvástica en la frente. “Nosotros no estamos diciendo nada que sea mentira”. El fanatismo nubla la razón y los acordes. La comparación es llamativa y un señuelo, pero es falaz.
Entre gallos y medianoche, la diputada del Frente Amplio (FA), Coca Ericka Ñanco, fue entrevistada en televisión (T13). Desde el distrito de la frivolidad y banalidad histórica, recurrió a la minuta de asociar a JAK con el nazismo tras ser consultada por el “copamiento mediático”. La diputada del FA criticó al gobierno por instalar mentiras que no representan “las necesidades de la ciudadanía”.
En relación al copamiento señaló: “no es una estrategia nueva”, es algo que ya utilizó Adolf Hitler cuando empezó con la campaña previa “a la Alemania Nazi”. Su afirmación es irresponsable. Su estrategia es la que instala y conduce al engaño, con una comparación mediática, simplista y sin sustento. Suena bien para su nicho ideológico y las movilizaciones, pero no es verdad. La diputada debe retractarse por la investidura y la verdad histórica, además de informarse sobre las ideologías del mal: nazismo y comunismo. La banalización del mal y lo totalitario es un riesgo en tiempos de polarización ideológica y afectiva.
Las declaraciones vistas son parte de un paisaje que denostan al otro, en los dichos y en los hechos, en las redes sociales y en las calles. Las marchas recientes grafican lo anterior. Ejemplos: “Kast tirano electo”, “Fuera Kast”, “Anti Kast”, “Organizados contra Kast”, y el eterno: “unidos contra el capitalismo”. No son simples carteles ni consignas. Crean y creen en un enemigo que no merece respeto, tolerancia y debe ser derrotado, porque representa una “agenda de odio” e impone “medidas antidemocráticas” que perjudican “al pueblo” y “los trabajadores”.
En el imaginario colectivo Kast es el enemigo que representa a los empresarios y al imperialismo. No es simple rebeldía ni indignación, es un movimiento articulado en imágenes y en declaraciones. La crisis de octubre y las cenizas de la calle siguen latentes en la primera línea escolar y en adultos sedientos de enemistades. El discurso de odio criollo y la cultura de la cancelación están recargadas y tienen al acusado perfecto: JAK.
Hay cuadros que no han renunciado a la vía armada e insurreccional. La llamada “violencia estructural” es una trampa para esconder y justificar la remozada lucha de clases. Un sector de la izquierda apuesta al fracaso del gobierno actual. Kast “tendrá que mostrar calma y al mismo tiempo determinación para no dejarse intimidar por las dificultades ni por quienes quieren capitalizarlos políticamente”, según Sergio Muñoz. El desafío es grande. Es tiempo de olvidarse del amplio triunfo de la segunda vuelta. JAK debe ordenar el palacio y las vocerías, la calle y las emergencias sociales.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Pingüino el domingo 5 de abril de 2026.




