Ciudad de Cuidados: Un Desafío Urgente
Paula Guerrero Zaro | Sección: Familia, Política, Sociedad, Vida
Constantemente me ronda la pregunta sobre la necesidad de una Ciudad de Cuidados. Hace un tiempo leí el libro “Disparidad bajo la lupa” del CEP, donde se describen de manera muy clara las abrumadoras brechas que existen en nuestra sociedad. Quizás este tema se me hace más presente porque mi padre está por cumplir 87 años y siento que es muy ingrato tanto para él como para nosotros, sus cuidadores (mi hermano y yo), que los entornos no estén preparados o que las personas no sepan cómo relacionarse con personas mayores, lo cual se evidencia mucho en el lenguaje y el trato. Esto me lleva a concluir que no hay un entendimiento profundo de la sociedad en su conjunto hacia las personas mayores.
No solo deberíamos enfocarnos en temas tan relevantes como el “Pacto para el Futuro” y el “Pacto Digital”, que se tratarán en la próxima Cumbre del Futuro en Nueva York este septiembre, sino también en cómo desarrollamos nuestras ciudades y comunas, y al mismo tiempo nos preparamos para enfrentar estos desafíos. Hace un tiempo, escuché a la animadora Patricia Maldonado plantear en un programa de televisión que la bondad, el cariño y el deber hacia familiares tan directos como un padre o una madre son algo esencial, lo cual resuena profundamente en mí, aunque parece que no es así para todos.
Hace una semana me vi envuelta en una situación de estrés. Tuve que llevar de urgencia a mi padre porque la batería de su marcapasos se agotó. Tomé un avión un lunes, lo operaron un miércoles, le dieron el alta ese mismo día debido a que su estado de salud lo permitió, y el jueves ya estábamos en Copiapó. ¿Qué quiero explicar con esto? No solo el estrés afecta al cuidador, sino también al paciente, y todo porque el prestador GES no está disponible en Copiapó. Ahora, como él es paciente “Isapre”, siento que, al igual que ocurrió con mi madre, operarlo o buscar una solución en la capital regional es “inviable”. A esto se suman los costos, que son muy elevados y que no resisten el bolsillo de nadie, considerando que nuestra familia es de clase media, como la mayoría de los chilenos.
Hoy estamos en medio de una vorágine política, y se habla poco de esto o se consulta esporádicamente. A veces pienso que a nadie le importa porque estamos transitando en un mundo cada vez menos empático con las personas mayores.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Diario de Atacama el sábado 31 de agosto de 2024.




