Obras y acciones transformadoras

Paula Guerrero Zaro | Sección: Historia, Sociedad

Como columnista enfrento el desafío de definir la trayectoria de Alberto Guerrero, hombre que ha sabido combinar su rol de padre y familia con una resiliencia ejemplar frente a las adversidades. No es solo una figura pública: es una leyenda viva.

Surge entonces la siguiente pregunta: ¿Cuáles han sido las obras de legado que Alberto ha contribuido a la región de Atacama? Al abordar su trayectoria, me gustaría señalar que “no existe expresión humana más tangible de la historia que las construcciones; estas, al igual que los árboles milenarios, sobreviven a quienes habitaron las ciudades y son el reflejo de generaciones pasadas y presentes. Son un mensaje perdurable, al igual que las pirámides, el Coliseo Romano o la Torre Eiffel” (Revista CChC, Edición Aniversario 1987-2013).

Hace varias décadas, Copiapó era una pequeña ciudad que se extendía desde la Estación de Ferrocarriles hasta el actual hospital. En aquel entonces, existía una notable falta de infraestructura sanitaria, especialmente en alcantarillado. Ya en 1958, Alessandri priorizó el agua como un problema estratégico, y Alberto finalizó en 1975 la importante obra de aducción de agua —160 kilómetros— que permitió abastecer a Chañaral con 30 litros por segundo –gravedad–. Otra iniciativa estratégica fue impulsar las obras de conectividad, las cuales fueron cruciales para el desarrollo de Copiapó. En 1976, se impulsó la regionalización a través de instituciones como MINVU/SERVIU, y en 1978 se inició la construcción de viviendas y saneamiento en sectores periféricos de Copiapó, aspecto crítico en aquel entonces. Posteriormente, se actualizó el Plan Regulador, originalmente con una data de los 60’, enfocándose en construcciones en altura y urbanización acorde al crecimiento poblacional. Alberto también estampó su firma en el Plan Regulador de Vallenar, que hoy, después de 40 años se actualizará.

Además de su rol en el sector público como Inspector Técnico de Obras y Seremi del MINVU, Alberto administró y trabajó en una mina de hierro durante 15 años, brindó asesoramiento durante el aluvión de 2015 y colaboró con una empresa constructora en obras hacia el sector público. Durante su presidencia en la CChC entre 2011-2013, lideró la realización del 164º Consejo Nacional de la CChC.

Entre sus aportes más destacados también se cuenta su labor como piloto civil. Su compromiso y habilidades permitieron salvar numerosas vidas en coordinación con instituciones de salud y Carabineros de Chile. A sus 87 años, Alberto Guerrero es un ejemplo de dedicación y profesionalismo que debiera inspirar a generaciones.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Diario de Atacama el sábado 11 de mayo de 2024.