Los Honrados Que Van Quedando

Hermógenes Pérez de Arce | Sección: Política

La élite ha logrado sembrar confusión, manifiesta en el intelectual más lúcido de este período, Axel Kaiser, quien en El Mercurio declara “que no votará En Contra de la propuesta de nueva Constitución. (…) No obstante, el abogado aseveró que tampoco se cuadra con el A Favor ni que el hecho de reconocer que no votará En Contra signifique que votará por la otra opción”.

Por suerte los simples mortales tenemos las cosas más claras. Yo nunca he dudado de votar En Contra de un proceso doblemente inconstitucional. Lo dije desde un principio.

Además, he visto evolucionar al autor primigenio de la idea de un segundo proceso constituyente, el rector Carlos Peña, columnista de El Mercurio, desde su propuesta inicial a la desilusión con el resultado. Pues ha manifestado que hoy día la opción es entre algo “deplorable” y algo “peor”. Y en su columna del 20 de octubre de El Mercurio incitó a los consejeros constitucionales a rechazar el proyecto y ponerle término al proceso el 30 de octubre, en que les correspondía aprobarlo o rechazarlo. Para esto último bastaban 21 votos, pero sólo se reunieron 17. Y el rector Peña, en la misma columna, calificaba el trabajo del Consejo Constitucional, es decir, su propuesta de nueva Carta, como un “trampantojo”, un engaño.

Obviamente la Constitución vigente, cuyas partes medulares (“Bases de la Institucionalidad”, “Derechos y Deberes Constitucionales”) están intactas, es superior al “trampantojo” que los comentaristas internacionales más oídos en Chile, José Ramón Rallo, de España y Agustín Laje, de Argentina, no vacilan en calificar de abiertamente estatista.

Además, quienes aparecen públicamente A Favor (ejemplo reciente, Carlos Cáceres) dan un argumento erróneo para justificar su posición: “el cierre del proceso constitucional”. Pues ya está cerrado y confirmado que no puede renovarse después del 17. Porque así lo han declarado los partidos de gobierno, en documento emitido en días pasados. Como controlan la mitad de la Cámara y del Senado, su declaración de que “nuestros votos no estarán disponibles para tener hoy otro proceso constitucional” significa que no puede haberlo. Pues abrirlo requiere más de la mitad de los parlamentarios.

Pero mi confianza está puesta en los casi cinco millones de votantes obligados, que son apolíticos y seguramente no entienden bien lo que los políticos han tramado. Pero tienen la peor opinión de éstos (véase cualquier encuesta) y saben que votando En Contra los contradicen, y que eso será lo correcto. Y, por lo demás, los pocos ciudadanos que decidan informarse más van a confirmar que el proceso, emprendido sin consultarle al pueblo, es ilícito.

Se puede confiar en que la mayoría es honrada, porque paga su pasaje en la locomoción pudiendo eludirlo. Luego, va a votar complacida En Contra de la trampa de los políticos.

Es el último bastión de honestidad en medio de la anomia actual. Y gracias a él En Contra ganará.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Blog de Hermógenes el sábado 9 de diciembre de 2023.