El rechazo y las derechas

Juan Pablo Zúñiga H. | Sección: Política

En el evangelio de San Mateo, El Señor nos alerta: “el que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”. Poco después del 11/09/2001, el presidente de los EE. UU, George W. Bush alertaba sobre la inminente campaña mundial contra el terrorismo islámico señalando -de manera análoga- que “quien no estaba con los EE. UU, estaba contra ellos”. Es el juego del todo o nada.

Del resultado del plebiscito depende el destino de la nación. Y las derechas, ¿cómo se relacionan con este plebiscito y, particularmente con el rechazo? Chile Vamos anunció su apoyo al rechazo generando con ello un revuelo tanto en los grupos de ciudadanos no militantes -pero ricos en sentido común- como en las izquierdas radicales y los fanáticos seguidores del gobierno y de la CC. Los movimientos ciudadanos no tardaron en desmarcarse de la alicaída fama y pobreza moral de la derecha representada por Evopoli, RN y la UDI, cuyos entreguismo, obsecuencia y cobardía las tienen en estado de extinción inminente. Así mismo, ciertas izquierdas, las más inclinadas a tener amoríos con el PC y llenas de añoranzas revolucionarias, no tardaron en aseverar que “si Chile Vamos vota rechazo, con mayor razón votamos apruebo”. ¿Qué quiere decir todo esto? La relación de las izquierdas con el asunto será tema del próximo análisis.

A menos de 90 días del plebiscito, Chile Vamos dio su veredicto, sin embargo, las estadísticas apuntan a que, sin su presencia, la tendencia a favor del rechazo era notable. Esto demuestra que, independientemente de lo que la derecha light diga, la palabra final la tiene el ciudadano desmarcado de este sector. Ahora bien, las encuestas del domingo recién pasado daban al apruebo un repunte inesperado, lo que no fue acompañado por un retroceso del rechazo. Es decir, los indecisos están comenzando a decidir o, mejor dicho, se están dejando llevar por la campaña en favor del nuevo texto constitucional, liderada por el propio gobierno.

Si este es el caso, ¿por qué el indeciso se está dejando llevar por el apruebo y no por el rechazo? Por una parte, no olvidemos que el apruebo va de la mano del gobierno del Sr. Boric, quien, vestido de social demócrata, siendo inflado por la prensa y codeándose con figuras internacionales para adquirir un aire de estadista, transmite una imagen al incauto que le dice “¿ve que Boric y los revolucionarios no son el cuco? ¡Apruebe sin miedo que todas las promesas se harán realidad!”. Por otra parte, la entrada de Chile Vamos al ruedo puede tener un efecto negativo en los indecisos para inclinarse por el rechazo por varios motivos. En primer lugar, porque el indeciso con buena memoria recordará que muchos de estos señores fueron los que entregaron Chile en bandeja a los revolucionarios, de manera que no les inspiran confianza. En segundo lugar, para el indeciso con aversión a la política, la presencia de caras antiguas y conocidas de Chile Vamos e inclusive de miembros de la ex Concertación -algunas de las cuales puede causarle hasta una cierta molestia- aumenta la tal desconfianza, permaneciendo algunos de ellos indecisos y, en otros casos, dejándose llevar por la campaña del apruebo. En tercer lugar, tenemos a los incautos que han caído presa de la propaganda engañosa que asocia al rechazo con la vieja derecha entreguista.

En definitiva, si bien las estadísticas y las conversas con chilenos comunes y corrientes apuntan a que el rechazo se impondría en las urnas el 4 de septiembre, es imperativo no perder de vista a los indecisos y evitar que caigan en las astucias de la campaña del gobierno y la CC. Siendo que el rechazo es, por esencia, una opción por Chile, sin color político, es evidente que no podemos “sacar a patadas” a viejos rostros y partidos de la política nacional ya que son tan ciudadanos como nosotros. Lo que sí nos cabe, es evitar que ellos se apoderen de la lógica y las razones poderosas por detrás del rechazo, las cuales son múltiples, tan múltiples como ciudadanos por el rechazo hay.

Estamos en esos momentos claves de la historia en que nos jugamos la nación al todo o nada, de manera que, o están por el rechazo, o están contra este. No hay espacio para catapultas políticas, segundas intenciones, terceras vías ni nada. Por ello, sigamos trabajando por nuestro país conversando y convenciendo, sin agresiones ni descalificaciones, sino usando la razón. Usted dirá: “el necio no oye razones”. Concuerdo. Sin embargo, el famoso borrador ofrece casi 500 alternativas de las cuales, con que una le haga sentido y le parezca peligrosa a una persona, ya tendrá motivo suficiente para rechazar. Recuerde: las palabras sabias y con sentido, nunca vuelven vacías.