¡Selección igual discriminación!, Otro mito de la Reforma Educacional

Sebastián Figueroa | Sección: Educación, Política, Sociedad

#09-foto-1No hay que confundir selección con discriminación porque no son lo mismo. Primero, hay que aclarar que la selección no es un problema masivo, ni generalizado, sino que bastante puntual que afecta a algunos establecimientos emblemáticos y un tema de mayor interés en la élite y los políticos.

La selección ocurre cuando existen más postulantes que vacantes, y por ende, se hace necesario buscar algún mecanismo para determinar a quienes se les asigna el cupo. Para esto existen diversos mecanismos, desde entrevistas a apoderados donde la selección está determinada por apoderados que se acerquen al proyecto educativo, pasando por exámenes de admisión, hasta por una tómbola donde la “selección” está dada por el azar. Pero siempre hay una selección.

¿Es esto discriminatorio? La selección en sí misma no es discriminatoria, quizás algunos mecanismos podrían serlo y en ese caso vale preguntarse ¿No será más efectivo erradicar aquellas prácticas que sean discriminatorias en vez de prohibir la selección?

Por ejemplo, existen establecimientos educacionales que han definido en su proyecto educativo dar prioridad a las familias más vulnerables. Ellos cuentan con equipos multidisciplinarios que darán atención especial a los niños y sus familias para mantenerlos en el sistema e integrarlos. Sin embargo la “Reforma Educacional” no les permitirá “discriminar positivamente”, es decir, en favor a los más desfavorecidos. Así, y como efecto de la política de no selección, el azar podría alterar la naturaleza del proyecto educativo, seleccionando a alumnos que no requieren de esta atención especial, en perjuicio de quien si lo necesita.

¿A quiénes se le debe dar “prioridad” en la selección cuando los establecimientos tengan más demanda que cupos disponibles?, En primer lugar, es de sentido común que se pueda determinar que los hermanos e hijos de funcionarios tengan esa prioridad. Esto no puede entenderse como un acto discriminatorio, sino como selección natural. Así mismo, un proyecto pedagógico que tiene en el centro a la familia y su rol como primeros educadores, debe promover que todo el equipo docente,  paradocente y las familias están juntas en la educación de los niños, por tanto prohibirlo afecta la naturaleza misma del proyecto ¿Por qué el Estado podría privar a una familia que sus  hijos estudien en el mismo establecimiento?

Respecto a los hijos de ex alumnos es comprensible que sientan un afecto especial por su escuela, liceo o colegio, de donde se graduaron, y que tengan cierta preferencia para poder continuar con la misma educación. ¿Porque el Estado se entromete y deja al azar esta importante decisión?

Otro ejemplo, la Fundación Nocedal abrió su tercer colegio en el sector de Bajos de Mena en Puente Alto (un sector muy vulnerable y sin oferta educativa de calidad). Se instalaron ahí precisamente para entregar una educación de calidad y así ayudar a que éste surja. Si la “Reforma Educacional” prohíbe tener algún tipo de prioridad para seleccionar a los niños vulnerables de ese lugar, su proyecto educativo, su razón de ser, pierde todo sentido. ¿Debemos dejar al azar la posibilidad que entren niños que cuentan con más oportunidades?

En conclusión, no se puede decir que la selección en sí misma es buena o mala, esta no debe ser un fin en sí mismo, sino un medio para. Y si como medio está causando perjuicios al objetivo de alcanzar la calidad o se está atentando a la dignidad de las personas, busquemos los mecanismos que eviten el mal uso del instrumento.

 

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Chile B, www.chileb.cl.