Los mercaderes de la muerte
Luis Fernández Cuervo | Sección: Familia, Sociedad, Vida
El millonario Bill Gates está muy preocupado por el crecimiento de la población. Mientras la ONU prepara la Agenda para el Desarrollo Post-2015, Gates expresó su preocupación diciendo que en esa Agenda debería ser prioritaria la salud de las mujeres y las niñas. Lo que, traducido a la mentalidad y los intereses de este señor, significa más aborto, químico o quirúrgico. El discurso de Gates es el mismo de todos los que trabajan en la Cultura de la Muerte. Hacen creer que “el cambio climático”, con su efecto invernadero, puede causar enormes catástrofes, si no se detiene el crecimiento de la población. “No podemos tolerar que la población llegue a 9 mil millones” –dice-. “pero hay mujeres que tienen hijos por motivos ideológicos y religiosos”. Entonces los líderes religiosos deben democratizar su lenguaje y dar cabida en él a la prédica en favor de los derechos sexuales y reproductivos. Si se niegan a ser reeducados, la alternativa es clara: cambiar las religiones o silenciar a los líderes religiosos.
La esposa de Bill, Melinda Gates, quiere extender el uso del abortivo Depo-provera por toda Asia y África. Melinda no cesa de atacar a la Iglesia católica, pero tiene la desfachatez de considerarse “católica”.
En marzo de 2010, en la Conferencia TED2010, Gates declaró que estaba promoviendo la investigación para utilizar vacunas para reducir la población. Entre sus socios en este programa están la Fundación Rockefeller, UNICEF, el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la IFPMA. La presencia de UNICEF, socia de Gates en el Fondo Global de Vacunas para Niños, enmarcado en GAVI (Global Alliance for Vaccines and Immunisation), otro emprendimiento de Gates, hace pensar que se proponen esterilizar niños. La vacunación universal contra la polio, la tuberculosis, la malaria, etc., es muy laudable, pero enmascara otros propósitos.
En mayo de 2013, el matrimonio Gates fue el gran protagonista de la “tercera cumbre mundial para el aborto seguro”, llamada Women Deliver, en Kuala Lumpur. Para Ban-ki moon, Secretario General de la ONU, esa cumbre fue decisiva para el cumplimiento de los Objetivos del Milenio para el Desarrollo. Women Deliver, reunió a 4.000 delegados de 145 países. Entre los más destacados se encontraban: Melinda Gates, que llevó la voz cantante; Cecile Richards, presidente de Planned Parenthood Federation of America; Dr. Babatunde Osotemehin, director ejecutivo del Fondo para la Población de la ONU; Hillary y Chelsea Clinton; Leroy Carhart, el propagandista del “aborto por nacimiento parcial”, y el peculiar, diz que profesor de ética de la Universidad de Princeton, Peter Singer, que aprueba como “acto ético”, el infanticidio y el bestialismo y propone extender los Derechos Humanos a los gorilas, chimpancés y orangutanes. No podían faltar, representantes de otras organizaciones abortistas: IPAS, Marie Stopes International, Population Services International (PSI); Jhpiego, afiliada a la Universidad Johns Hopkins; la Ford Foundation, el Population Council y PATH.
Todos esos están de acuerdo en que somos demasiados, que sobra gente, pero a Gates y a sus compinches habría que preguntarles, como hacía Chesterton, con su ironía paradójica, si ellos mismos son parte de los que sobran; o, si no, cómo saben que no lo son.
Si comprobamos como, desde su comienzo en el siglo XX, aparte del genocidio del aborto, los frutos secundarios de esta peculiar guerra contra el aumento de la población han sido una tremenda corrupción moral de todo tipo, la enorme extensión de las enfermedades sexuales, la aparición y difusión del Sida, de las drogas y de las mafias que la comercian, la creciente violencia contra las mujeres y los niños, la pérdida del sentido de la vida en masas enormes de la juventud, con el aumento consecuente de los suicidios…, si comprobamos todo eso, y otras lacras que su ideología difunde, lo que es evidente es que si alguien sobra en este mundo son todos estos millonarios mercaderes de la muerte.




