La esperanza del avestruz

José Luis Widow Lira | Sección: Política, Sociedad

#01-foto-1-autorTenemos a la vuelta de la esquina otra elección presidencial y parlamentaria. Quiero hacer una breve reflexión sobre una actitud bastante generalizada que veo en mucha gente más o menos cercana a mi. Es una reflexión que no pretende tener un alcance mayor que el que yo he visto. No estoy sacando, por lo tanto, conclusiones con pretensión de universalidad.

Tengo que advertir, también, que los círculos en los que me muevo, hay más gente que se identifica con la derecha política que con la izquierda, aunque en mi caso, me siento tan distante de un sector como del otro. Es cierto que esos que se identifican con la derecha tampoco tienen muy claro qué es esa derecha. Y por aquí voy llegando al tema sobre el que quiero compartir algunas reflexiones. Se trata de lo siguiente: no son pocos los que en esos círculos en los que me muevo critican a la derecha por muchas cosas. Por haber abandonado casi completamente la defensa de bienes fundamentales de la sociedad cristiana que es –¿fue?– Chile. Por haber claudicado completamente frente a la ofensiva que ha llevado adelante la izquierda para reescribir la historia sobre el gobierno militar y sobre los acontecimientos que lo llevaron al poder, incluyendo, por supuesto, la vergonzante actitud de mirar hacia el lado ante las increíbles injusticias en los procesos y sentencias de tantos militares que hoy están en la cárcel. Por haberse mimetizado con esa política que nos ahoga por  preocuparse casi en exclusiva de las cuotas de poder. Por las promesas no cumplidas y descaradamente ignoradas. Etc. Son muchos los motivos que he escuchado que causan la queja de esas personas de mis círculos sociales.

Lo curioso es que cuando las todavía están elecciones lejanas, esas personas juran y re juran que ya no votarán más por la derecha. Que ya está bueno… Que hasta cuándo… Que no se puede seguir jugando el jueguito del mal menor… Pero cuando se acercan las elecciones, casi todas ellas ponen marcha atrás y deciden que en realidad hay que votar por los candidatos de derecha. Que sí no votan por la derecha la Concertación –hoy Nueva Mayoría (que de nueva tiene nada y de mayoría poco)– va a arrasar y eso no puede pasar, que en realidad no son tan malos, que algo se puede hacer si ellos están en el gobierno y en cambio nada si la Concertación, etc.

Lo que me parece que hay detrás de esta actitud es la de la avestruz. Como se sabe, el avestruz mete la cabeza en un hoyo para no ver al león que se la viene a comer. Así mantiene la esperanza de que se mantendrá con vida.

Esta buena gente que conozco, como el avestruz, quiere esperar que algo bueno vendrá. No tiene muchas razones para hacerlo. Miran hacia la Concertación y les entra pánico. Michelle y su equipo causan temor y temblor. Entonces, miran hacia la derecha y vuelven a encontrar que lo que hay no es tan malo. Que comparado con lo de la vereda del frente, no hay por dónde perderse. Que con gente de derecha se puede esperar que las cosas se hagan mejor. Esperar. Esperanza. Es que pareciera que no se puede vivir sin esperanza… Y entonces se inventan los motivos para tenerla.

Recuerdo perfectamente para la elección pasada cómo algunos miembros de la “familia militar” se molestaban más que un poco cuando uno manifestaba su escepticismo frente a un, entonces, eventual gobierno de Piñera. Se molestaban, porque hablarles de lo que realmente él iba a hacer desde su gobierno les quebraba la esperanza. Y querían tenerla. Y como quería tenerla, quien los ponía delante de la realidad, les causaba enojo.

Me parece que votar por alguien porque es de derecha, sabiendo lo que es la derecha, es simplemente hacer de avestruz. Son tantos los personajes diestros que no se distinguen en nada –salvo quizá, que usan las mangas de la camisa arremangadas– de los siniestros, que votar por ellos es como votar por Lagos Weber, Alinco o Escalona porque nos contaron el cuento de que eran de derecha. Estoy exagerando, me dirán. Si me lo prueba, se lo concedo. Dígame algo en lo cual el gobierno de Piñera o los parlamentarios de derecha se distingan en algo sustantivo de los de izquierda. Tengo perfecta conciencia de que ha habido diferencias entre unos y otros en muchos temas. Pero ninguno de ellos es sustantivo. En los temas que tienen que ver con bienes principales de una sociedad cristiana casi todos los partidos hoy tienen de todo. Y las dirigencias de esos partidos han renunciado a exigir a sus militantes que se identifiquen con esos bienes para seguir perteneciendo al partido… Es que puede conducir a la pérdida devotos y cargos.

#01-foto-2Si me dicen algún tema sustantivo donde haya una clara diferencia, me tragaré mis palabras. Pero de verdad, hasta ahora, no lo veo. Y por tanto me parece irracional tener esperanzas en la derecha.

No digo que por ahí no haya algún tipo más razonable que se merezca el voto. Puede ser. Pero de allí a hacerse esperanzas en “la derecha”, me parece cándido, cuando menos. Más exactamente, me parece “avestruciento”, es decir, propio de quien para mantener la esperanza cuando no tiene razones para ello, esconde o se esconde de la realidad. Pero eso no conduce a ninguna parte.

Prometo que en la próxima columna abordaré el aspecto positivo: qué pienso que puede hacerse para cooperar al bien común de Chile, sin la candidez de poner las esperanzas en esta siniestra diestra que tenemos.