Defender la verdad y la vida

P. Juan Moya | Sección: Sociedad, Vida

La defensa de la verdad, dejando en evidencia si es preciso, los “escándalos farisaicos”, será siempre necesaria, si se quiere avanzar en el progreso moral de la sociedad, y en definitiva en el verdadero progreso social.

Se han levantado algunas voces, escandalizadas de que las posibles malformaciones del feto o del embrión dejen de ser causa que justifique un aborto. Afortunadamente, a la vez, otras, en sentido contrario, han señalado algo que debería ser obvio para todos desde hace mucho tiempo: no es admisible, no es humano, no es democrático, es racista establecer “seres humanos de primera” y “seres humanos de segunda”, en función de que tengan o puedan tener alguna deficiencia somática, física o psíquica. Los segundos, no tendrían derecho a nacer (con esa lógica propia del doctor Mengele se podría añadir que tampoco tienen derecho a seguir viviendo, si alguno hubiera nacido “por error”).

Los que son partidarios de abortar a seres humanos con posibles malformaciones –por ejemplo, como la más habitual, el síndrome de Down– ¿están dispuestos a decir que la dignidad de la persona humana depende del grado de salud con la que nazca?, ¿afirman que se es persona en la medida en que se esté sano?; ¿qué debemos hacer por tanto con las personas que enferman sin posibilidad de ser curadas? ¿Qué les parece mejor, más humano, más deseable, una sociedad que no deja vivir a sus enfermos (nacidos o por nacer) o la que respeta la dignidad y la vida de toda persona (sana o enferma) y la cuida con los medios médicos, curativos y paliativos, que tiene a su alcance?

Lo que debería escandalizarnos es haber permitido durante tanto tiempo la muerte de estos posibles discapacitados (físicos o mentales): esto no supone ningún “avance” social, sino un tremendo retroceso, al ceder en el derecho humano fundamental: el derecho a la vida. Esos niños, si en algunos casos no quieren ser cuidados por sus padres, pueden ser atendidos por instituciones privadas o públicas, como se prevén también los medios para atender a los ancianos, etc.

Habrá que ir dando otros pasos en la defensa de la vida, como valor indiscutido de toda sociedad avanzada. Pero éste puede ser uno importante.

 

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Análisis Digital, www.analisisdigital.org.