El otro veto al aborto
Hernán Corral | Sección: Política, Vida
El Presidente Piñera ha recibido elogios y críticas por adelantar que, ante una eventual aprobación de un proyecto de ley de aborto, haría uso de su derecho a veto. Si así ocurriera, no sería el primero en América Latina. El ex Presidente uruguayo Tabaré Vázquez vetó un proyecto que incluía la despenalización del aborto y fue una decisión costosa, porque el texto había sido aprobado con votos de su mismo partido, el socialista. ¿Cuáles fueron sus motivos? El mismo los expresó en el documento del veto, del 14 de noviembre de 2008.
Allí destaca que “la legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia… Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser”. Hace ver que los modernos sistemas jurídicos han incluido el ADN como la “prueba reina” para determinar la identidad, “incluso en hipótesis de devastación, o sea cuando prácticamente ya no queda nada del ser humano” (imposible no recordar la identificación de los detenidos desaparecidos y, más recientemente, la de las víctimas de la tragedia de Juan Fernández).
El veto alude a los preceptos constitucionales y del Pacto de San José de Costa Rica —también aplicable en Chile—, “que obligan a nuestro país a proteger la vida del ser humano desde su concepción”. Adhiriendo a una visión socialista y humanista, hace ver que “el verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia”.
No niega que el aborto intenta, aunque de mala manera, solucionar un problema real que afecta a muchas mujeres, pero advierte: “Es menester atacar las verdaderas causas del aborto en nuestro país y que surgen de nuestra realidad socioeconómica. Existe un gran número de mujeres, particularmente de los sectores más carenciados, que soportan la carga del hogar solas. Para ello, hay que rodear a la mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de facilitarle el aborto”.
Las razones son concisas y contundentes. Bastarían para que nuestros parlamentarios rechacen la idea de legislar permitiendo el aborto. Así, no sería necesario que el Presidente ejerciera su derecho de veto para impedir que la democracia chilena se deslegitime porque, sobre la base de una mayoría circunstancial, termine marginando de la comunidad de derechos a “los más débiles”.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por La Segunda, http://blogs.lasegunda.com.




