Se necesitan verdaderos líderes

Antonia P. | Sección: Nos han escrito

José Luis Widow explica muy bien todo.

Lástima que los políticos parece que no lo tienen tan claro.

El fundamentalísimo valor de la vida humana no debiera ser sometido a debate por ningún político, de ninguna tendencia, menos por quienes se autodenominan como cristianos, y otros que no siéndolo, pregonan el respeto por los derechos humanos.

El problema, creo yo pasa por la crisis valórica, que viene afectando en forma muy notoria a los políticos en especial, y a toda la sociedad en conjunto casi en la misma medida, desde ya hace mucho tiempo.

El problema empeora cuando quienes propician esta forma de entender la vida dentro de una sociedad son sus máximos líderes políticos, como son gobernantes y legisladores.

La crisis se genera también, creo yo, por que las democracias son aún muy deficientes, precisamente en la parte valórica.
En una democracia se respeta la voluntad de la mayoría, pero porque esa mayoría tenga una visión dada sobre algo, no significa necesariamente que tenga la razón.

Entonces, una democracia eficiente no debiera someter a debate los valores más fundamentales por las que se conduce una sociedad. Si lo hace, la debilitará inevitablemente y las consecuencias serán desastrosas.

Son muy pocos los políticos que en la actualidad no han sucumbido ante las ansias de poder, y por ello han transado y siguen transando con los valores más necesarios, inclusive con la vida de los seres más inocentes, que son los que están por nacer.

Siendo los políticos, los líderes destinatarios de nuestra confianza, serán ellos también los responsables del desastre valórico al que están llevando a la sociedad.

Enseñar que libertinaje es libertad, es una consecuencia grave que ya se está viendo hace rato.

Hablar sólo de derechos a los más jóvenes es un error mayúsculo, que a ellos mismos ya les está tocando asumir y que los hunde en la mediocridad social.

Si no surgen desde nosotros mismos unos verdaderos líderes en un futuro cercano, la cosa irá de mal en peor.

Antonia P.