Los peligrosos Pells

José Miguel Carafí M. | Sección: Familia, Sociedad

A comienzos de año, los canales de televisión estrenan nuevas teleseries. Hace unos días TVN lanzó Los exitosos Pells y, en sus primeros días, en horario de todo espectador, a las 20 horas del martes 10 de marzo, se mostró una escena donde una pareja de homosexuales se daba un apasionado beso en la boca.

Una madre, que estaba con su hijo de Kinder viendo televisión en ese momento y que, impactada, no atinó a cortar o a cambiar de canal, me comentó que el niño quedó muy alterado, cuestionando lo observado e interrogando a la madre, quien, también sorprendida por la escena, no acertaba a responder a su hijo de una manera adecuada.

¿Cómo es posible que TVN difunda esos contenidos y, peor aún, en un horario en que los niños están ante el televisor?

Un amigo me señalaba que en la actualidad existe un fuerte lobby homosexual para aprobar una ley a su favor en el congreso y que, probablemente, con esta teleserie se pretende sensibilizar a la población con la reivindicación homosexual y acostumbrarla a escenas íntimas entre personas del mismo sexo y así, poco a poco, presentar la homosexualidad como algo natural. Según él, se trata de una estrategia que corresponde a la ideología de Gramsci a la base (socavar las bases de la familia).

Cuesta entender que TVN, en su calidad de canal público, se preste, expresa o tácitamente, para apoyar el lobby homosexual.

TVN ha señalado explícitamente que su línea editorial, aprobada por la unanimidad del Directorio, debe reflejar el permanente respeto a los valores de la dignidad de las personas, la protección de la familia, el pluralismo, la democracia, la paz, la protección del medio ambiente y la formación espiritual de la niñez y la juventud.

En mi opinión, escenas como la recién comentada, exhibidas en horario de menores, atropellan claramente la línea editorial de TVN. Con ello rebajan la dignidad de las personas, distorsionan el concepto de familia y deforman los valores que los padres procuramos inculcar en nuestros niños y jóvenes.

Agrava la divulgación de estas escenas en horario de menores, la circunstancia, por todos sabida, de que, a esa hora, muchos padres aún se encuentran en su trabajo, no pudiendo acompañarlos a ver la TV para darles criterio o ayudarles frente al impacto que puedan sufrir. Es más, muchos padres confían que en ese horario los contenidos debieran ser inofensivos, pudiendo ser vistos por niños y jóvenes.

Llama la atención, además, que un Directorio plural como el de TVN, de mayoría gobiernista, avale la transmisión de esa teleserie. A todos ellos les pedimos, en su calidad de directores, que respondan por esos contenidos, comenzando por su presidente Mario Papi, su vicepresidente Cristián Leay, y los directores José Antonio Galilea, Marcia Scantlebury, Juan de Dios Vial L., José Zalaquett Daher y Francisco Frei Ruiz-Tagle.

Por último, también llama la atención que empresas serias y marcas de prestigio, como Telefónica, Claro, Pepsodent, Laboratorios Vichy, Farmacias Cruz Verde, Maybelline, Ripley, Parque Arauco, Tarjeta Presto Líder, LG Touch, Telepizza y Direct TV, asocien su imagen de marca a la divulgación de escenas de homosexualidad explícita en horario de menores, que llegan a los niños de Chile y deforman su visión de familia, su formación en la afectividad y destruyen la labor formadora de padres y colegios.

Hago un llamado, animando a papás y mamás para hacer llegar nuestros reclamos a: rrpp@tvn.cl y, previendo que no haya reacción, dejar además una queja en el Consejo Nacional de Televisión en www.cntv.cl .

Por amor a nuestros hijos, sobrinos o nietos, para su adecuada formación afectiva, familiar y espiritual, tenemos el derecho y el deber de llevar adelante nuestro reclamo y solicitar se respete la línea editorial de TVN.

Somos los telespectadores quienes sostenemos con nuestra audiencia a los canales y también nosotros como consumidores de las marcas que auspician los programas quienes damos el financiamiento para que puedan salir al aire; por tanto, me parece legítimo también, como ulterior forma de protesta, si no hay cambios, abstenernos de comprar productos que auspician contenidos que confunden, desorientan, dañan el alma de nuestros hijos y atropellan la labor educativa que corresponde a los padres y a los colegios que hemos escogido para ellos.