Los límites del individualismo
Daniel Mansuy H. | viernes 21 de diciembre de 2018
Quienes defienden una antropología de corte individualista le temen al poder del colectivo, pero cuesta pensar en un colectivo más peligroso e invasivo que el Estado.
Quienes defienden una antropología de corte individualista le temen al poder del colectivo, pero cuesta pensar en un colectivo más peligroso e invasivo que el Estado.
Todos los movimientos de “extrema derecha” que han aparecido, han sido capaces de cuestionar el discurso políticamente correcto del establishment sobre el aborto.
Emerge el fantasma de la eugenesia, por cuanto nada impediría, al menos en principio, editar genes no ya con fines terapéuticos, sino con vistas a obtener 'mejoras'.
Si la ley ha establecido el derecho de las instituciones a invocar su ideario (conciencia institucional) para negarse a practicar abortos, lo ha hecho para que tenga alguna eficacia práctica.
La maternidad aparece siempre como algo indeseable, como una especie de mal del que hay que huir ejerciendo un supuesto derecho.
En tiempos de livianas imputaciones y condenas mediáticas, preferible es equivocarse muchas veces absolviendo a un culpable, que equivocarse una vez condenando a un inocente.
Así que menos sentimentalismo y más coherencia. O se aborta y se practica el infanticidio libremente – en plan Esparta – o se elimina totalmente la legitimación social del recurso al aborto.
Respecto de la vida del que está por nacer, Chiara Corbella ha colocado la vara de la exigencia donde Dios quiere que esté: si es necesario, en el heroísmo.
Cuando se aborta, el único que no puede decir nada es el abortado. Que es alguien, sea aceptado o no, deseado o no, reconocido o no.
Han sido 359 las madres a las que nadie fue capaz de mostrar un camino menos oscuro que el de acabar con la vida de sus hijos.