El fracaso de Obama
Robi Ronza | viernes 19 de julio de 2013
El gran problema para el Islam no es el conflicto con EEUU. Es el conflicto con Occidente y con la cultura contemporánea en cuanto está profundamente fundada en la cultura occidental.
El gran problema para el Islam no es el conflicto con EEUU. Es el conflicto con Occidente y con la cultura contemporánea en cuanto está profundamente fundada en la cultura occidental.
Hoy vemos al hermano medio muerto al borde del camino, quizás pensamos “pobrecito”, y seguimos nuestro camino, no nos compete; y con eso nos quedamos tranquilos, nos sentimos en paz.
Recibamos agradecidos la luz de la fe que ilumina en el caminar, en la confesión y en el construir de los creyentes. Para cada uno, para el mundo entero. Y al Papa Francisco: ¡Gracias por esta encíclica!
Encíclica llama a recuperar la conexión absoluta de la fe con la verdad, en una época que tiende a aceptarla solo en su forma tecnológica: sería verdad lo que el hombre mide y construye con su ciencia.
Un cristiano se traiciona a sí mismo, comete injusticia para con los demás y defrauda a Dios cuando deja vacíos los espacios públicos y privados en que se deciden los destinos de la humanidad.
El riesgo es recordarla por el “a cuatro manos” de su redacción pero no principalmente por resaltar que la construcción cristiana se apoya en la fe, que es lo realmente importante.
La pareja hizo creer al niño que los abusos sexuales eran parte de una conducta normal y le enseñó al menor a contestar a las preguntas de los investigadores para negar la violación.
Conversión de una joven que a temprana edad rompió con todo. De allí a las barricadas, ponerse una capucha y tirar piedras en decenas de protestas de estudiantes hubo sólo un paso.
La Unión Europea, en virtud de la laicidad propia de la nueva Europa, quería que se cambiara el diseño de una nueva moneda eslovaca porque incluye símbolos cristianos.
Que Dios se puede aparecer a las personas de las maneras más insospechadas y en los lugares más extraños es algo indudable. Si no que se lo cuenten al filósofo Sylvain Clement.