¿Imposible?
P. Raúl Hasbún | viernes 20 de junio de 2014
El más vergonzoso fracaso del marxismo fue su intento de estrangular la dimensión religiosa del hombre. A pesar de las múltiples acciones en este sentido, nunca logró acallar la oración.
El más vergonzoso fracaso del marxismo fue su intento de estrangular la dimensión religiosa del hombre. A pesar de las múltiples acciones en este sentido, nunca logró acallar la oración.
La principal acción diabólica consiste en extender la estupidez, ceguera y cobardía intelectual para que no veamos ni denunciemos las mentiras y violencias con que la cultura arruina nuestra civilización.
La verdadera libertad es no prohibir ni discriminar a nadie por el hecho de que se asocie con quien quiera para actividades lícitas. Así se respeta el pluralismo de ideas y de actividades.
Comience diciendo que lo importante es discutirlo todo con madurez… Deje entrever que quien se opone al aborto no está cumpliendo con esta condición, y probablemente se trate de algún tarado.
Hoy parece que la abstinencia sacerdotal es una opción demasiado trasgresora para la prensa que se dice tolerante con todas las inclinaciones sexuales.
El Papa Francisco hace un repaso de su visita a Tierra Santa, al tiempo que ha pedido a los fieles que recen por la unidad de todos los cristianos y por la reconciliación y la paz.
No necesitamos falsos apóstoles que adulteran el Evangelio, sino testimonios coherentes y fieles al mensaje que viene de Dios y que permite entrar en el maravilloso mundo de la misericordia.
Invocar la libertad personal para suicidarse, es como reivindicar el derecho familiar para acabar con la vida de los hijos. (Claro que… esto también está inventado).
El nominalismo es el fundamento ideológico de la modernidad y su carácter disolvente. Deja al pensamiento humano sin referentes, sometido únicamente a su propia parcialidad, a su subjetividad.
Lo verdaderamente sorprendente y “escandaloso” es que se hayan aceptado por tanto tiempo y en tantos lugares aquellas premisas que llevan, tarde o temprano, a la destrucción de la sociedad.