¿Coherencia?
Cardenal Jorge Medina Estévez | sábado 12 de agosto de 2017
Los hechos que son de dominio público deben repararse también públicamente, y no solo como a escondidas y cobardemente, en forma privada u oculta.
Los hechos que son de dominio público deben repararse también públicamente, y no solo como a escondidas y cobardemente, en forma privada u oculta.
El proyecto de ley aprobado nos parece un retroceso que instala y legitima una discriminación injusta hacia seres humanos indefensos, cuya vida el Estado está llamado a garantizar y proteger.
A 50 años de la polémica declaración Land O'Lakes, que afirmó la independencia de las instituciones educativas católicas frente a la autoridad de la jerarquía eclesiástica.
¿Qué tal un autobús de sacerdotes católicos y pastores evangélicos aparcando en La Meca, para dar a conocer allí la verdadera ética cristiana?
Cada vez que el ISIS justifica un atentado con el argumento del imperialismo neocolonial de los cruzados deberíamos responder desmontando sus pretensiones, no dándoles la razón.
A través de eufemismos y de medias verdades, ambos dan su respaldo al proyecto de ley de aborto del gobierno, sin ninguna mención a la vida de la criatura que es sacrificada en este ritual.
La Iglesia no puede callar ante sus fieles ni ante el mundo el grave desorden que suponen las relaciones íntimas entre personas del mismo sexo.
La figura del genetista francés Jérôme Lejeune, que descubrió el síndrome de Down, se engrandece en la sociedad y en el catolicismo francés, mientras avanza su causa de canonización.
La homosexualidad ha adquirido un carácter de dogma, hasta el punto de que, en este tema, un político puede ser juzgado no ya por sus actos públicos, sino por sus creencias privadas.
El moralista profesional tiene pánico a la risa porque considera que es la expresión por antonomasia de la debilidad humana, la ventana que la muestra sin rebozo.