La partícula de Dios, nuevamente de actualidad
Manuel Cruz | viernes 9 de septiembre de 2011
La razón y el origen de que la materia tenga masa tiene concordancia con lo que dice la Biblia “Dios formó al hombre del polvo del suelo”.
La razón y el origen de que la materia tenga masa tiene concordancia con lo que dice la Biblia “Dios formó al hombre del polvo del suelo”.
La fuerza del Beato Juan Pablo II para convocar a millones de almas en el mundo entero a levantarse y andar, a despertarse “de una fe cansada”, provenía de un permanente recogimiento y espíritu de oración.
La vida está siempre llena de sorpresas. La Iglesia renqueante y tocada del ala, que aparecía en los grandes medios de comunicación al borde del naufragio, congregó a casi dos millones de jóvenes en torno al Papa. Más de uno hubo de restregarse los ojos.
El verdadero líder debe convocar, aglutinar y sellar consensos de acción, desprendido de lo material, con espíritu de sacrificio y humildad, pero hoy quienes aparecen como líderes se buscan a sí mismos.
Hemos visto el uso de medios propios de organizaciones radicales e intolerantes en contra de los peregrinos. Ha habido manifestaciones, violencia verbal y física, difusión de mentiras descaradas…
Es muy temprano para juzgar la influencia social de Benedicto XVI. Pero es evidente que desde hace años nos está ayudando a recordar la existencia de la verdad y la capacidad de la razón humana para conocerla.
La despersonalización y deshumanización de los servicios de salud es hoy el tema bioético más importante: no se toma a los hombres como seres humanos, sino como material para experimentos científicos.
La Jornada Mundial de la Juventud revela una generación abierta a la propuesta religiosa, alegre con su identidad católica, y deseosa de influir en la sociedad.
Los jóvenes han encontrado en este líder anciano, como es Benedicto XVI, las certezas que buscan… y en España han demostrado que la Iglesia está lejos de bajarse del tren de la historia.
La Universidad está llamada a ser siempre, la casa donde se busca la verdad propia de la persona humana. El ser y quehacer universitario no permite ser reducido a una mera capacitación técnica.