La rana en la cisterna
Enrique Subercaseaux | viernes 6 de marzo de 2015
Como la rana del cuento japonés, es de esperar que la clase política logre aumentar su horizonte conceptual para que se dé cuenta donde radican los reales problemas.
Como la rana del cuento japonés, es de esperar que la clase política logre aumentar su horizonte conceptual para que se dé cuenta donde radican los reales problemas.
Los marxistas hablan de preocupación por la mujer, pero, si se aprobara este proyecto de aborto, veríamos a miles de mujeres psicológicamente forzadas a participar en el asesinato del fruto de sus entrañas.
Planteada la discusión sobre aborto es imposible no hacer referencia al tema de la pena de muerte, ambas figuras suponen hacer excepción al derecho a la vida.
Para alcanzar su fin último de destrucción de la sociedad, el consenso político borra de las conciencias la noción de “bien común”, sustituyéndola en teoría por una noción más utilitarista, el “interés general”.
A propósito del proyecto que pone fin a la selección en el sistema escolar, hay una preocupante opacidad, que se extiende a partir de las interpretaciones del texto que se conoce hasta ahora.
Abortar, al tenor de la polémica, es matar algo que para algunos es humano y para otros no. ¿Son, los representantes electos, competentes para zanjar una cuestión de tal gravedad?
Es difícil de creer, pero la decisión gubernamental es nivelar hacia abajo: que nadie pueda acceder a algo mejor es más importante que asegurar y garantizar a todos una educación de calidad.
La labor que he emprendido hace años podrá ser mejor comprendida y asumida gracias a Villegas y a Mosciatti… Otros también se están dando perfecta cuenta de lo que he venido afirmando por años: el país está siendo destrozado por un gran proyecto deshumanizador.
Muchos no lo entienden y otros lo entienden pero prefieren que sus vidas sean manejadas por burócratas a quienes ni siquiera conocen. Yo lo entiendo y lo valoro.
La actual situación venezolana es muy parecida a la de Chile en 1973: un gobierno democráticamente elegido que ha violado la constitución, socavado la institucionalidad, atacado la libertad de prensa, causado un desastre económico y fomentado la violencia. A ojos del mundo, y de Chile, esto no puede seguir…