Adultos llamados a la adolescencia
Gonzalo Rojas Sánchez | viernes 24 de marzo de 2017
Hannah Arendt lo dijo magníficamente: la humanidad educa para protegerse de las nuevas generaciones que, dejadas a su suerte, podrían devastarla.
Hannah Arendt lo dijo magníficamente: la humanidad educa para protegerse de las nuevas generaciones que, dejadas a su suerte, podrían devastarla.
Hay quienes conciben la palabra género en forma muy distinta al uso tradicional, a consecuencia de una corriente, que emplea el vocablo alterando la relación entre sexo y género.
Sin esperar instrucciones del nivel central y haciéndose cargo del clamor ciudadano por una educación de calidad, la municipalidad de Santiago lanzó un plan.
La realidad objetiva también nos dice que el escrutinio ciudadano y de las organizaciones sociales es hoy mucho mayor (¡bienvenido!) respecto del mundo empresarial.
¿Creemos que el mejor uso de los carabineros, entrenados en materia de seguridad, será fiscalizar autos de mamás que lleven niños al colegio?
Un futbolista podía decir que no estaba de acuerdo consigo mismo, pero la cuestión es más delicada para quien aspira a presidir Chile.
La tesis principal de las líneas que siguen es que nuestra sociedad, de raíces cristianas, no sufre de simple indiferencia sino de algo más profundo y también más concreto: complicidad.
Los españoles no fuimos a América para traernos América a España, sino para vivir allá, para fundar allá, para crear allá otras Españas, otras formas de ser español, en fecundo mestizaje.
Los alcances del debate sobre la ideología de género han llegado a niveles absurdos, atentando derechamente en contra de la libertad de expresión y pensamiento.
Errar es humano, aunque el reiterado exceso con que los congresales han probado la verdad de ese aserto los acerca más bien a la condición de asnos.