La tragedia de Venezuela
Carlos A. Casanova | viernes 5 de mayo de 2017
Que el venezolano entienda que tiene amos y que a esos amos les importa un comino su bienestar, su existencia, mucho menos su opinión.
Que el venezolano entienda que tiene amos y que a esos amos les importa un comino su bienestar, su existencia, mucho menos su opinión.
Continuamos con nuestro análisis del Documento “Manifiesto por la república y el buen gobierno”. Recordamos que los textos originales del Documento están entre comillas.
¿Puede decirse que se ejerció auténtica jurisdicción cuando se dictan más de 12.000 sentencias en un día, esto es, 1.500 fallos por hora (suponiendo que se hayan empleado 8 horas) y 25 por minuto?
Desarraigados de cualquier contenido y fundamento objetivo, los actuales “derechos humanos” poco o nada tienen que ver con lo que tradicionalmente se ha entendido por los mismos.
Aprobada la idea de legislar una reforma a la educación superior, llegó el momento de revisar su coherencia entre fines y medios. Y la reforma no aprueba el examen.
Hay grandes zonas de Francia que han perdido con la globalización; y no es de extrañar que busquen refugio en discursos más proteccionistas.
Existe dentro del territorio nacional una república independiente, autónoma y con territorio propio: la República de Temucucui.
La bajada de Ricardo Lagos a la candidatura a la Presidencia de la República gatilló de paso una mini crisis en la derecha, que el presidente de RN no dudó en calificar como “un autogol”.
¿Qué pasaría si en España a alguien se le ocurriera que al jamón serrano le bajen la sal? ¿O que los italianos hagan lo propio con la pizza? Pues bien, en Chile, hoy la marraqueta tiene menos sal.
¿Cree ella posible instalar algún día su bella estampa y partes anexas en el sillón presidencial? Difícil, pero quién sabe. Una cosa es lo que le diga su calculadora de bolsillo y otra su corazón.