Un “amor” sin límites
Tomás I. González Pondal | sábado 9 de septiembre de 2017
Todos los problemas de todos los tiempos tocantes al amor, no se debieron por actuaciones en los límites de él, sino justamente por extralimitaciones fuera de su radio.
Todos los problemas de todos los tiempos tocantes al amor, no se debieron por actuaciones en los límites de él, sino justamente por extralimitaciones fuera de su radio.
No podemos permitir que en nombre de la dignidad se prive de ella a mujeres y niños. Debemos derogar esta siniestra legislación, o atentamos contra la dignidad de nuestra propia sociedad.
La supuesta poca madurez e independencia de los jóvenes, ¿no estará motivada por una falta de atención por parte de sus padres, tan absorbidos como ellos por las pantallas?
¿Sirvió el esfuerzo por evitar la ley de aborto? No haber dado la lucha hubiese permitido que el egoísmo y la cobardía ganaran espacio en nuestras almas, con el peligro de terminar pasándonos al lado equivocado.
Una sociedad que se vuelve contra sus miembros más frágiles es una sociedad autodestructiva, que se auto infringe daño, y cuyo resultado final es el suicidio.
Es obligación de los padres velar por la salud de sus hijos y luchar por su supervivencia, así como representarlos legalmente; pero la iniquidad disfrazada de justicia les impidió cumplir con su obligación.
La familia es “fundamento” y, como tal fundamento, no se puede “fundar”: es ella la que funda. Es el lugar de la resistencia y del amor sin preferencias ni elección.
Como sucede tantas veces en los temas de Bioética, los casos excepcionales –como el de Charlie Gard– son manejados convenientemente con fines espurios.
El error político de dejar el drama del Sename sin responsables solo se sustenta sobre el ingenuo supuesto de que la población no reconoce la gravedad de lo ocurrido.
¿Es un avance en la causa LGTB el hecho de que unas mujeres consideren que su condición femenina es reforzada por la maternidad? ¿No era este un cliché machista y patriarcal?