¿Por qué sólo se persigue a la Iglesia?

El Observador | Sección: Religión, Sociedad

Parece que cada vez más gente de todo el mundo aboga por la desaparición de la Iglesia. El presidente boliviano Evo Morales la ha calificado como “símbolo vivo” del colonialismo europeo que debe desaparecer de Bolivia. El dictador venezolano Hugo Chávez llama “ignorantes”, “perversos” y “mentirosos” a los obispos de su país. La Asociación Juan XXIII, un organismo internacional de teólogos y pastoralistas ex-católicos, ha hecho llamados a abandonar el catolicismo y sustituirlo por una “ética cívica”. En las marchas del “orgullo-gay” —que son apoyadas por los gobiernos— no faltan los homosexuales que se burlan disfrazándose de obispos y monjas en actitudes provocativas, y ostentan pancartas y gritan consignas anticristianas; en España, por ejemplo, sus clamores son: “Vamos a quemar a la Conferencia Episcopal por machista y patriarcal”, “La Iglesia, que se calle”, etc. En Argentina la catedral de Buenos Aires ha recibido pintas en las que se acusa a la Iglesia de ser “genocida”; pero el principal slogan estampado es: “La única Iglesia que ilumina es la que arde”, una frase que puede entenderse de dos formas: La primera, tal como la usan los detractores de Cristo, es a manera de amenaza, de excitación al odio y a una posible ola de piromanía contra los templos; la segunda es en sentido metafórico: la Iglesia que ilumina es la que arde por el fuego del Espíritu Santo.

Es significativo que insultos como éstos no se hagan contra los musulmanes, los judíos, los budistas, los hinduistas o incluso los protestantes. Si así fuera, ya habría habido reclamos internacionales y serias consecuencias diplomáticas o hasta guerras.

¿Por qué sólo se persigue a la Iglesia? ¿Por qué sólo en sus templos se ponen graffitis ofensivos? Precisamente porque es la única que verdaderamente arde con el fuego Divino; y Satanás lo sabe, por eso es ahí y no en otro lado donde combate.

Benedicto XVI habló así recientemente: “Dios ha dicho que la Iglesia sufrirá hasta el fin del mundo. Y esto lo vemos hoy de manera particular”. Y el presbítero argentino Jorge Alberto Junor, rector de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, además de afirmar que “hay una campaña contra la Iglesia”, nos recuerda que “la Iglesia si no es perseguida es cómplice”.

No nos extrañe, pues, que el odio creciente hacia los hijos de Dios, y en especial hacia sus ministros, llegue a niveles tales como este sonsonete de rap (ni a canción llega) que circula en internet con fondo musical del más puro rock pesado:

Quiero ir a Roma a matar al Papa,
Y no fallaré como el tonto de Ali Agca.
Yo paso de pistolas, le tiraré una bomba
De siete megatones….

 

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Observador, elobservadorenlinea.com.