Aberrante

P. Raúl Hasbún | Sección: Familia, Política

Cuando el Cardenal Errázuriz tildó de aberrante la ley de matrimonio gay en Argentina, desde el gremio parlamentario y lobby homosexual se le acusó de “homofobia”; aversión obsesiva a las personas de condición homosexual. Pero el “contradictor” no habló contra personas, sino enjuició una ley: instrumento del Estado que genera instituciones, derechos y obligaciones al servicio del bien común, en el marco de la Constitución y de las leyes que regulan la naturaleza humana. La institucionalización de un “matrimonio” gay contradice la ley natural, pone en jaque el deber del Estado de proteger y fortalecer la familia, desvirtúa el concepto mismo de matrimonio y familia, genera inquietantes escenarios demográficos y pedagógicos. Las seguridades patrimoniales que pretende legalizar en beneficio de los convivientes han estado y están disponibles para toda persona o grupo que sepa ejercer adecuadamente la autonomía de la voluntad y quiera suscribir contratos de esa índole. Una ley que hace tanto daño sin innovar en beneficio alguno no merece otro calificativo que “aberración”: grave error del entendimiento; y “aberrante”: lo que se desvía o aparta de lo normal o usual. ¿Será demasiado pedir a nuestros legisladores que aprendan y respeten el sentido obvio de las palabras?

Otro de nuestros congresistas calificó como “absurda” la minuta de una funcionaria del Sernam, que ante la proliferación de embarazos adolescentes osó sugerir abstinencia sexual hasta el matrimonio. Fue tal la polvareda mediática, alentada desde los partidos, que la Ministra del ramo desautorizó la minuta y a su redactora. “Absurdo” quiere decir contrario y opuesto a la razón, carente de sentido, disparatado. “Minuta” es un borrador o apunte para sugerir o tener presente algo. Hay en Chile legisladores que claman al cielo porque alguien, desde una repartición al servicio de la mujer, toma nota y sugiere, en borrador, que ante el desenfreno de la sexualidad con resultado de embarazo se considere el ejercicio del autodominio o castidad sexual. En las campañas de prevención del Sida, Ministerios de la Concertación utilizaron al comienzo el esquema clásico ABC: Abstinence, Be Faithful (fidelidad), Condom. La experiencia africana testimonia que esa primera opción, abstinencia, es posible, saludable y eficaz; más eficaz que el preservativo. Nadie dijo entonces que sugerirla sea “absurdo”, es decir, contrario a la razón. Poner la sexualidad bajo el dominio de la razón es lo que diferencia al hombre del animal. A la autora de la minuta se le sugirió contar hasta 10 antes de redactar otra tan racional. A los congresistas que redactan leyes aberrantes y censuran como absurdo el elemental ejercicio de la racionalidad, la ciudadanía les agradecerá contar y contar hasta quedarse dormidos.

Nota: este artículo fue publicado originalmente por Revista Humanitas, www.humanitas.cl.