Haraquiri

P. Raúl Hasbún | Sección: Vida

Es una forma de suicidio ritual, practicada en Japón por razones de honor o por orden superior, consistente en abrirse el vientre. La España católica tiene más de 46 millones de hijos. Un millón 300 mil de esos hijos fueron eliminados desde 1985, en virtud de la legalización del aborto. En 25 años, España ordenó o autorizó asesinar al 3 % de su población. Es un suicidio con ribetes de genocidio. Un haraquiri sangriento, que no lava el honor sino mata la honra. Una reedición recargada de su Guerra Civil, que ya quedó muy atrás en cuanto al número de víctimas y en cuanto a la crueldad del procedimiento.

Pero España no se contenta con este autodesangramiento bíoético. El 5 de julio ha entrado en vigor una nueva Ley de “Salud” Sexual y Reproductiva. Corrompiendo el sentido obvio de las palabras (“salud” – estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones; “ley” – precepto dictado por autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados) dos Poderes del Estado español han autorizado a la madre a eliminar a su hijo hasta la semana 14 de gestación (3 meses y medio) sin necesidad de explicar o justificar nada: porque quiere hacerlo. Licencia para matar que se amplía a 22 semanas si hay riesgo de salud de la madre o grave anomalía del feto. Adolescentes de 16 años podrán abortar sin consentimiento y aun sin conocimiento de sus padres. Un cálculo “optimista” cifra en más de 400 abortos diarios el resultado de este aberrante ejercicio de la potestad pública. El Jefe de Gobierno aduce 3 razones para el haraquiri. La primera es “prevención”. ¿De qué? De embarazos no deseados. Genial. El gobernante acaba de revolucionar o involucionar todas las tendencias del moderno derecho penal y procesal, que ya es muy exigente en materia de prisión preventiva; imponiendo ahora el concepto de ejecución (eliminación) preventiva. La segunda es “seguridad”. ¿Para quién? Para el profesional de la salud. No tendrá que temer querellas por matar a un paciente; sólo por cirugía plástica incorrecta o diagnóstico equivocado. Pero con esta ley, el útero de la mujer en España se convierte en uno de los lugares más inseguros del planeta. La tercera es: “europea”. La ley está “en la media” de las Leyes de la Unión. España no tiene ni reclama identidad propia, raíces, originalidad valórica. Se subordina servilmente a “la media” europea. Mediocridad homicida.

Simultáneamente España abre brazos para acoger a disidentes exiliados de Cuba. Los mismos brazos que expulsan a los propios hijos del útero materno. Contradicción político-moral que lleva por nombre “hipocresía”. Quo vadis, España? Una nación que mata a sus hijos no tiene futuro.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por Revista Humanitas, www.humanitas.cl