La cuenta de Kast

Rodrigo Ojeda | Sección: Política

Valparaíso, lunes 1 de junio del presente. Es el primer mensaje presidencial ante el Congreso Pleno de José Antonio Kast (JAK). Más de dos horas de exposición y expectación durante la Cuenta Pública 2026, en el Congreso Nacional. Es una tradición que comenzó en 1832, con el discurso de José Joaquín Prieto a los conciudadanos acerca “del estado presente de la República”. Cada mensaje presidencial refleja los desafíos y avances de los siglos XIX, XX y XXI. Una fuente histórica para comprender los cambios y continuidades de la República. El gobierno de JAK tiene sus emergencias, urgencias y un diagnóstico. Tras los saludos protocolares se escuchó un: “vengo a rendir cuentas”, “a expresar el estado en que encontramos nuestro país” y “lo que hemos realizado en estos primeros meses”. Las emergencias declaradas en campaña y las urgencias sociales de arrastre son las coordenadas y el horizonte del gobierno. “Dijimos que Chile vivía una emergencia”, “una crisis acumulada” en seguridad, crecimiento y economía, y un sinnúmero de afectaciones sociales. JAK reconoce: “los chilenos están cansados de oír grandes promesas” y recuerda: “cuando un país ofrece orden, oportunidades, estabilidad y confianza, las fuerzas creativas de la nación se despliegan”.

Bienvenidas las convicciones declaradas: libertad y libre iniciativa, la vida y la familia, el esfuerzo y el mérito, y el bien común. Esas convicciones hay que reforzarlas, día a día, en los dichos y en los hechos, y en todos los espacios mediante acciones. La trampa está instalada en la sociedad chilena y lo suntuario es una adicción y falsa creencia que engaña, en simple, es pan para hoy, y hambre para mañana. Hay que alimentar el cuerpo, espíritu y el alma social. “Nos eligieron para solucionar los problemas” y “la política sirve para mejorarles la vida a las personas”. El presente necesita de una buena política que se preocupe de “las grandes causas” y urgencias en seguridad, empleo, educación, salud y vivienda. Señor presidente: la frase de campaña y marca registrada “todo va a estar bien”, ya no suena bien y no es sinónimo de esperanza. El desempleo, la inseguridad y las distintas frustraciones no se resuelven a partir de una invocación. La vida diaria en el Chile invisible está secuestrada por flagelos y heridas sociales. Los cambios no se decretan y usted lo ya lo dijo.

“Nuestros hijos tienen que tener más oportunidades que nosotros”. Es una declaración clave en su mensaje, además de la preocupación por problemáticas en natalidad, vejez y soledad. “La educación es fundamental” y viene mal. ¿Era necesario mencionar a Mistral para decir que la escuela está mal? Una pregunta acertada de Álvaro Vergara. La maestra elquina resuena en las aulas de ayer y hoy. Sus diagnósticos centenarios e interpelaciones siguen vigentes y pendientes. La educación es el motor democrático y de desarrollo. Es la educación la que nos renueva como seres humanos libres y sociales. La violencia es incompatible con la educación. Recuerde que sobran los abordajes técnicos, las evidencias y los expertos educativos. Las urgencias son el aula y la convivencia escolar. Es tiempo de combinar la evidencia y la experiencia educativa.

Presidente JAK, en el centro de su mensaje está la preocupación por “los niños más vulnerables de Chile”. Usted acierta al declarar lo siguiente: “no es para nosotros un programa más”, “es una responsabilidad moral” al visibilizarlos y acompañarlos, además de cautelar su bienestar material e inmaterial desde el vientre. No hay patria, democracia, libertad ni desarrollo sin los niños rezagados en cuerpo, espíritu y alma. No hay futuro sin los niños. Siga recorriendo y escuchando al país. Olvídese de las encuestas. Siga buscando acuerdos. Recuerde que gobernar es priorizar y que Chile necesita orden y libertad, además de responsabilidad y sobriedad. La reconstrucción material e inmaterial es tarea de todos.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Pingüino el domingo 7 de junio de 2026.