Desgraciadamente, el 21 de mayo no los representa a todos

Joaquín Muñoz López | Sección: Arte y Cultura, Historia, Política, Sociedad

Ya llevamos en curso gran parte del “Mes del Mar”, por ello, es oportuno reflexionar sobre el significado y trascendencia de las gestas de los capitanes Prat y Condell, uno dio la vida por Chile y el otro estuvo dispuesto a hacerlo, ideando un plan suicida para vencer al enemigo.  Sin embargo, estos gloriosos hechos acaecidos el 21 de mayo de 1879 ya son historia, valiosa, por cierto; una historia que debemos conocer y también debemos homenajear a sus protagonistas.  En esta línea, fue muy acertada la reinauguración del Salón Prat en el Palacio de La Moneda, realizada por S. E. el Presidente Kast. Como ya está dicho se trata de historia, o sea, del pasado, de una muestra de patriotismo de hace muchos años, pero cuyo ejemplo sigue vigente, porque hay muchas formas de practicar esta virtud. El bien de Chile está primero.

Lo antes dicho cobra real importancia en estos momentos, puesto que la situación del país es bastante mala, lo que exige que los distintos actores políticos trabajen de forma responsable y patriótica. Cuando ganó el candidato Kast, los perdedores se comprometieron a colaborar, a “estar disponibles”, obviamente con algunas excepciones. Éste es el momento en que se cumpla dicho compromiso. Sin embargo, también es el momento en que se sabrá con certeza de qué está hecha la oposición izquierdista al Gobierno o, mejor dicho, se corroborará una vez más cuál es su verdadero talante.

En 1964, con ocasión de la asunción al poder de Eduardo Frei, el senador socialista Aniceto Rodríguez usó la expresión “negar la sal y el agua”. Fue la expresión usada para fijar la postura opositora de no colaboración con el nuevo Gobierno. Hoy las expresiones usadas son otras: “hacérsela difícil al Gobierno”, “hacer inviable el plan de reconstrucción”, “enviaremos un tsunami de indicaciones”, etc. Obviamente ese tsunami no tiene nada que ver con el “Mes del Mar”, sino con una política obstruccionista, con una oposición desleal con el Gobierno y, por su intermedio, con el país, con la democracia, expresada en la voluntad popular, democracia que, por supuesto, dicen defender y con la ciudadanía, en última instancia.

¿Por qué sigue vigente el ejemplo de las gestas de Prat y Condell? Porque las virtudes del patriotismo, valor, heroísmo y generosidad que ellos representan son imperecederas y permanentes, es decir, no pasan de moda y son para todos los momentos de una sociedad. No se trata de virtudes de tiempos de guerra solamente y para el pueblo en armas, sino también en tiempos de paz y para la civilidad. La mejor forma de practicarlas es simple: siendo buenos ciudadanos y buenas personas, aquí tiene vital importancia cumplir con los deberes y no sólo exigir derechos. Un deber básico es trabajar con responsabilidad y conciencia, deber que no cumplen los políticos opositores obstruccionistas.

La política es una actividad muy noble, pero no necesariamente los políticos. Los hechos que estamos presenciando así lo demuestran. Sumarse a la tarea de hacer progresar a Chile es un deber, no una opción. La oposición de izquierda lejos de estar a la altura de las circunstancias, se sitúa en las antípodas de lo que debe ser. Lejos de presentar propuestas para mejorar las medidas del plan de reconstrucción, trata de hacerlo fracasar. Qué distante está de asimilar el significado del 21 de mayo. ¿Podemos entonces decir que esta efeméride representa a todos los chilenos?  Desgraciadamente, no. Son muchos los que desde sus posiciones de poder “atornillan al revés”, y no sólo declarados opositores, también los hay entre quienes se dicen oficialistas.  Siempre están rondando las ganas de sabotear el bien común. Que quede claro que no se trata aquí de la crítica constructiva y leal, sino de declaraciones y acciones malsanas, ésas que se oponen a las buenas medidas y no corrigen las malas.

Lo normal es que se haga una alocución patriótica con datos biográficos de los protagonistas, descripciones de los acontecimientos, moralejas románticas –pero no menos acertadas–, el análisis histórico y político, etc., pero, considerando el proceso político de los últimos diez años o más, tal vez sea un acierto mayor extrapolar al presente el valor de esta efeméride. No cabe duda de que sirve de parámetro para evaluar cuán virtuosos somos como sociedad y también como punto de partida para reflexionar sobre el valor real de los distintos actores del quehacer nacional. Quizás sea éste el mejor homenaje a nuestros héroes.

Pese a que el objetivo de este artículo es poner en el contexto actual las gestas de los capitanes Prat y Condell, es imposible dejar de mencionar algunos reconocimientos recibidos por estos héroes, así tenemos otras visiones que nos permiten valorarlos como corresponde.   

En enero de este año fue inaugurado un busto de Arturo Prat en la Academia Naval de Indonesia (AAL) en Yakarta. La escultura se instaló en el Museo Loka Jala Crana como un símbolo de honor naval y es la primera de un oficial extranjero en el lugar.

El año 1985, en la Isla de Tajimo, la Academia Naval del Japón rindió tributo a quienes consideraba los tres héroes máximos en la historia naval mundial: el almirante inglés Nelson (héroe de Trafalgar), el almirante japonés Togo (héroe de Tsushima) y, junto a ellos, a nuestro capitán Prat. Todos sabemos que dos países de gran tradicional naval, tal vez los más icónicos, son Japón e Inglaterra.

Un gran admirador de Prat fue el almirante alemán Günther Lütjens, capitán del acorazado Bismarck, quien confesó: “… Prat fue el héroe de mi infancia; en gran medida su ejemplo me inclinó por la carrera naval…”.

En Dartmouth, Inglaterra, la Academia Naval del Reino Unido (Britannia Royal Naval College), institución formadora de Oficiales de la Armada británica, tendrá un busto de Prat, que será exhibido en el hall principal de esta institución educativa naval.

Tiene un gran significado que marinos británicos hayan quedado sumamente impresionados por los sucesos del 21 de mayo, en tiempos en que ellos dominaban los océanos. En Antofagasta, en junio de 1879, estando Condell de visita en la corbeta británica HMS Turquoise, recibió una reliquia de la Esmeralda con el siguiente mensaje:

“Al bravo comandante Condell:

Los oficiales del buque SMB Turquoise, admirados del glorioso combate de la Esmeralda y la Covadonga, sin ejemplo en los fastos navales, empeñaron sus esfuerzos en hallar el sitio donde la gloriosa Esmeralda sucumbió.  Querían encontrar una reliquia que ofrecer al compañero del heroico Prat, caído cuando se hundía su buque al tomar al abordaje a su enemigo.

A nadie mejor que el comandante Condell de la gloriosa Covadonga corresponde ser el depositario de la noble reliquia que hoy le enviamos”.