¡Qué Escándalo!
Juan Pablo Zúñiga Hertz | Sección: Política, Sociedad
Cuando nuestro país fue azotado por el terremoto de 1960, la reconstrucción nacional era prioridad para toda la ciudadanía, al tiempo que era asumida con total naturalidad. Hoy, cuando el Presidente Kast nos llama a la reconstrucción nacional, se ha armado una escandalera de aquellas.
La falta de dinamismo en la actividad económica, pobrísima inversión y el nulo crecimiento económico arrastrado desde tiempos del Sr. Boric –recordemos que estos genios hablaban del “crecimiento del 0%”– sumado al desfonde fiscal y la difícil situación internacional, le ha impuesto al gobierno la dura tarea de navegar por aguas turbulentas. Frente a ello, o se le echa la culpa al empedrado y no se hace nada, o se arremanga la camisa para salir del problema, cueste lo que cueste y le duela a quien le duela. Es la segunda alternativa por la cual el gobierno está apostando.
Es por ello que si se habla de recortes fiscales y reducciones tributarias, los señores de las izquierdas y más de alguno de ese sector rarísimo por ahí por RN que se llaman de derechas pero tienen amoríos por la siniestra –algo así como el bacheletismo pinochetista de Lavín–, enarcan las cejas. Ponen el grito en el cielo con que habrán recortes sociales, que se beneficiará a “los ricos” y que los municipios no podrán financiar sus fiestas, perdón, sus programas sociales, que solo ayudan a las hordas hambrientas de funcionarios de dudosa contribución al bien nacional.
Lo que Chile necesita es la reconstrucción moral. A lo largo de ya más de una década hemos tenido una erosión moral derivada de un problema gravísimo: Chile está infectado de socialismo. No es necesario tener un gobierno de comando central y totalitarista como para tener una sociedad en la que se le ha metido en el alma la infección socialista que lo distorsiona todo, partiendo por destruir la dignidad del ser humano. Es por ello que reconstruir moralmente a Chile es una amenaza para quienes profitan de tamaña infección –tanto ideólogos como políticos–, ya que les desestabiliza sus cimientos sobre los cuales pretendían construir una nueva sociedad, y sobre los cuales pretenden volver al ataque en 2030.
La moral no se refiere solamente a las cosas “del cinturón para abajo” sino que a todo el conjunto de principios que llevan a la rectitud personal y en definitiva al virtuosismo. Si queremos un Chile saneado de esta infección, hay que arrancar el parche y raspar la herida con povidona. Va a arder y doler, pero más va a doler si no se toman las medidas ahora, después será imposible. Como hemos apelado con anterioridad, dicha tarea es suya y mía.




