Fiestas Patrias, el liderazgo ético y la confianza
Enrique Cruz Ugarte | Sección: Educación, Política, Sociedad
“Puro Chile es tu cielo azulado, puras brisas te cruzan también”. La próxima semana celebramos el Dieciocho, una fiesta que nos reencuentra con las tradiciones y costumbres que forman parte de nuestra identidad nacional. Son días de unidad y alegría reviviendo las raíces criollas en fondas y ramadas, compartiendo con familia y amigos el espíritu de los chilenos.
Muy distinto al “otro dieciocho”, el de octubre, cuando recordamos un 18 que nos mostró división y violencia producto de una profunda crisis de confianza que atravesamos, que se manifestó con fuerza en este quiebre social e institucional. El contraste es claro: mientras el 18 de septiembre nos une, octubre nos recuerda las fracturas que aún persisten y cuánto falta por recomponer la confianza.
Hay señales alentadoras. La Encuesta Bicentenario UC 2024, muestra que, aunque la “percepción de conflicto” sigue siendo alta, ha disminuido de manera significativa, especialmente entre “ricos y pobres” (56%) y entre “trabajadores y empresarios” (46%). En este camino, la empresa tiene un rol clave: reconstruir confianzas desde dentro, a través de liderazgos éticos que reconozcan a cada trabajador como persona y lo integren en un proyecto orientado hacia el bien común.
El primer paso es superar la vida dividida entre el ámbito personal y el profesional: la confianza se construye desde la coherencia de cada acción de una persona. Al interior de la empresa, necesitamos empresarios “con olor a trabajo”, como dijo el Papa Francisco. Se trata de líderes que se vinculen de manera real con todos los niveles de la organización, que reconozcan a cada trabajador como persona, que protejan su dignidad, fomenten su desarrollo integral y cuiden nuestra casa común.
El propósito y los valores son los cimientos de una visión de largo plazo, que conecta el trabajo con el sentido profundo de la vida. Una empresa que posee un propósito trascendente y movilizador inspira a sus trabajadores, reconoce su esfuerzo más allá de la justa remuneración y los integra en un proyecto que los dignifica. Lo que en última instancia significa mayor desarrollo social, unidad y confianza.
En este mes de la patria, que nos recuerda la importancia de la unidad, también debemos impulsar un diálogo transformador que oriente a Chile hacia el desarrollo. Las empresas tienen aquí una tarea decisiva: poner a la persona en el centro y participar activamente en la solución de los problemas sociales a través de alianzas público-privadas, que tantas veces han mostrado resultados positivos para todos. La empresa está llamada a servir a la persona y a la sociedad.
Porque estamos convencidos de que podemos avanzar en conjunto como país, éste es, precisamente, el foco de nuestro Seminario Anual USEC: “El desafío de hacer lo correcto: construyamos el país que queremos”. El próximo jueves 9 de octubre reflexionaremos sobre el valor del liderazgo ético en la empresa, el Estado y la sociedad. Además, por primera vez en Chile se presentará el Barómetro de Confianza de Edelman, una destacada firma internacional.
La reconstrucción de las confianzas no es tarea de unos pocos: requiere el trabajo de todos. Y las empresas, como el “Chile chico” que son, tienen un rol irrenunciable en este desafío. Cultivemos relaciones de confianza en nuestros lugares de trabajo, en nuestras familias y en nuestros barrios, para así juntos construir el país que soñamos.
¡Qué distinto sería Chile si pudiéramos extender todo el año el espíritu de fraternidad que vivimos en Fiestas Patrias!
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Líbero el domingo 14 de septiembre de 2025.




