Cuenta Regresiva

José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Política

Tic, tac. Cada vez le queda menos tiempo a Chile Vamos. ¿Qué hacer con Evelyn Matthei? Cuando se publique esta columna quedará menos de una semana para saber si Matthei estará en la papeleta del 16 de noviembre. Los partidos de Chile Vamos están contra el tiempo para tomar una decisión que definirá el futuro de la centroderecha en los próximos años.

En mi columna anterior resumía así el trilema: “Mientras les amenazan descuelgues los candidatos que aspiran a la reelección, la UDI, Renovación Nacional y Evópoli deben evaluar seriamente si mantener a su candidata hasta el final, levantar un nombre alternativo o sumarse a José Antonio Kast, que ha demostrado ser el postulante más competitivo y con más opciones de llegar a La Moneda en 2026. La segunda opción parece descartada pero las dos restantes siguen en carrera.

En esta ocasión voy a plantear una hipótesis para resolver el ahora dilema, que si bien puede parecer descabellada es coherente con lo que he defendido en esta tribuna durante varios años: la mejor opción para Chile Vamos será apoyar a José Antonio Kast. Nos encontramos en momentos en que la coalición peligra su sobrevivencia en el tiempo. Como hace cuatro años, su candidato arriesga llegar en cuarto lugar a la primera vuelta. 

Por el contrario, Kast no puede encontrarse en mejor posición: primero o segundo en las encuestas, lidera la oposición y es el candidato con más opciones de ser Presidente el próximo año; al mismo tiempo, su partido tiene la oportunidad de convertirse en el más grande. Matthei, en cambio, sigue bajando en las encuestas y la anhelada segunda vuelta, antes asegurada, hoy se muestra cada vez más esquiva, convirtiendo así su candidatura en un lastre para los candidatos de centroderecha que van a la reelección. 

Eso ha producido que no pocos en Chile Vamos amenacen con dejar el barco antes de que se hunda para sumarse al carro ganador. La pregunta es qué decisión tomarán sus partidos. Renovación Nacional (RN) ya ha mostrado que lo que quiere hacer es sancionar a sus políticos díscolos, aunque sean dirigentes históricos como el ex Presidente de RN, Carlos Larraín.

Si RN, la UDI y Evópoli insisten en mantener a Evelyn Matthei hasta el final corren el riesgo de que más candidatos hagan lo mismo que con Sebastián Sichel hace cuatro años: negar su existencia y posar con José Antonio Kast en las palomas publicitarias. Los que perseveren con Matthei hasta el final peligran quedar fuera del Congreso, lo que no es una decisión muy estratégica para los tres partidos de centroderecha.

Independientemente de si era más conveniente la lista única que dos listas competitivas –discusión que se ha vuelto bizantina porque los partidos Republicano, Nacional Libertario y Social Cristiano ya inscribieron su pacto Cambio por Chile–, Chile Vamos se encuentra en una encrucijada por sobrevivir. Como hemos dicho en reiteradas ocasiones, lo más adecuado para la centroderecha era formar mayoría con la derecha.

Es lo más coherente y lo más efectivo desde el punto de vista electoral. Sin embargo, en estos años Chile Vamos ha decidido permanentemente lo contrario: prestarle ropa a la izquierda, creyendo ingenuamente que con eso dejarán satisfecho al monstruo revolucionario, cuando la izquierda sólo negocia para correr el cerco, en un plan de largo plazo. La última ocasión fue cuando apoyaron la pésima reforma de pensiones que, todos, sabemos, fue la que catapultó electoralmente a la candidata del Partido Comunista (PC). Todavía están a tiempo para enmendar el rumbo y optar por el candidato que mejor representa sus principios y que hoy está mejor aspectado para ser Presidente de la República.