El ancho

José Tomás Hargous Fuentes | Sección: Política

Eso es lo que la candidatura de Evelyn Matthei no ha sido capaz de dar en lo que va de año. En siete meses pasó de un holgado primer lugar a estar bajo los tres primeros puestos en la encuesta CADEM y estar cada vez más lejos de llegar a La Moneda, luego de ser sobrepasada por un candidato sin bancada parlamentaria. No ha sido sólo que sus competidores por el lado derecho –primero Kaiser, luego Kast, ¿y ahora Parisi?– han hecho un buen trabajo comunicacional. También ha sido un semestre de descoordinaciones, papelones, errores comunicacionales y una absoluta falta de estrategia que no se condicen con su experiencia política.

Las últimas semanas nos dejaron el último papelón protagonizado por Matthei. En pocos días pasaría de denunciar que su principal competidor y su partido serían los orquestadores de una campaña injuriosa en su contra y anunciar acciones legales –incluso una querella– aduciendo razones de principios y que no era posible ninguna negociación, a decir que no judicializaría la campaña. Todo esto en paralelo a la negociación parlamentaria con los partidos Republicano, Nacional Libertario y Social Cristiano de pactos por omisión. Como bien han mostrado los partidos de Chile Vamos, así como los de Derecha Unida, lo mejor que se puede hacer entre las derechas es competir con fair play y no hacer disputas personales, buscando ganar en la cancha programática. Ése límite es el que atravesó Matthei con esa amenaza de querella sin ninguna prueba concluyente. 

Si esperaban que esa intervención de la agenda pública le significaría una reversión de la tendencia de un semestre de sondeos de opinión muestra la profunda desconexión con la realidad –e incluso con su coalición– que se vive en el comando de Matthei. Es que la improvisación es uno de los principales atributos del nutrido equipo de campaña de la ex alcaldesa, ex ministra, ex senadora y ex diputada. Con justa razón los partidos de Chile Vamos debieran estar desesperados con la “sichelización” de Matthei. Mientras les amenazan descuelgues los candidatos que aspiran a la reelección, la UDI, Renovación Nacional y Evópoli deben evaluar seriamente si mantener a su candidata hasta el final, levantar un nombre alternativo o sumarse a José Antonio Kast, que ha demostrado ser el postulante más competitivo y con más opciones de llegar a La Moneda en 2026. 

De tomar la primera opción, los partidos de centroderecha deben hacer profundos cambios. Por de pronto, controlar a la candidata para que siga estrictamente un plan estratégico, que debe considerar que para gobernar necesitan a la derecha y por tanto no deben enfrentarse a sus compañeros de ruta, evitando al máximo el fuego amigo con Republicanos, Nacional Libertarios y Social Cristianos. También es urgente un equipo de campaña experimentado, ya sea del piñerismo o de los partidos más grandes, con varias campañas en el cuerpo. Finalmente, una coordinación entre el equipo de campaña y los partidos de Chile Vamos. Si no quieren dejar escapar sus opciones de pasar a segunda vuelta, deben tomar serias medidas para romper la tendencia a la caída libre que ha mostrado Matthei desde inicios de año. El tiempo corre.