La cuenta regresiva
Rodrigo Ojeda | Sección: Arte y Cultura, Historia, Política
En el salón de honor del Congreso Nacional, se realizó la Cuenta Pública 2025. La cuarta y última del gobierno vanguardista en Valparaíso. Los Mensajes Presidenciales o Cuentas Públicas al Congreso Pleno, son una tradición republicana que se remonta hasta el siglo XIX. Con distintas fechas en su realización: 1 de junio, 21 de mayo, 11 de septiembre y el actual 1 de junio. Todos los discursos desde 1832 a la actualidad (de Prieto a Boric), se encuentran digitalizados en el sitio de la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN), en formatos: leíbles y audibles. Una fuente histórica a disposición de todos. El paradigma frenteamplista contiene genes: identitarios, maximalistas y de superioridad moral. Un progresismo regulador que apuntó y apunta con el dedo, y frena el verdadero progreso mediante regulaciones, paralizando el crecimiento y las inversiones. Gran parte de la izquierda local, nueva y vieja, prefiere el “reparto de la escasez por encima de la creación de la abundancia”. Nos llenaron de diagnósticos e interpelaciones al pasado, pero “otra cosa es con guitarra” en La Moneda. En la última Cuenta Pública, nuevamente el presidente habitó el pasado sin comprender a cabalidad las crisis sociales. Las cuales no se van a resolver con “agitación social” ni narrativas. Su extensa intervención fue partisana y cuesta creer en su realismo, pragmatismo o experiencia acumulada en el cargo que habita. Las urgencias sociales en Chile, que afectan a visibles e invisibles requieren de “soluciones, no de gestos” ni promesas o narrativas redentoras.
El vanguardismo llegó para quedarse, no ha renunciado a su lógica refundacional ni a la romantización del octubre incendiario. Se reconocen como “hijos del estallido” y aunque lo nieguen, siguen creyendo en la violencia como un medio para ejercer “presión política y social”. Su visión del mundo incluye altos componentes de confrontación en todos los espacios, mediante la indignación y la agitación del avispero. Fue lo que hicieron en su camino a La Moneda por las grandes alamedas incendiadas, vandalizadas y destruidas. La izquierda refundacional y radical sabe que, más allá de lo educativo, “las nociones de igualdad y autonomía entran en necesario conflicto con el principio de autoridad”. Hoy, con múltiples problemas sociales y económicos, pesares materiales e inmateriales no hay marchas ni protestas. Nos dicen que están bajo control por la “gobernabilidad” del frenteamplismo, algo que suena bien, pero dista de la realidad ya que, hay cientos de promesas sin cumplir, por ejemplo, la lenta y dolorosa reconstrucción tras los incendios y otras catástrofes nacionales; ni hablar de las crisis en: educación, salud y seguridad.
Ha comenzado la cuenta regresiva del mandato presidencial, pero serán largos meses. La narrativa del ejecutivo apelará a la prescindencia electoral sin reconocer la ambivalencia de la figura presidencial durante su mandato, además de guiños a su base partidaria, mediante llamados a reconectar con la indignación, las desigualdades e identidades y el malestar acumulado que dijeron representar desde un altar moral. Desde ese lugar, el presidente se entromete en un conflicto ajeno y distante, dice que lo hace desde el dolor de Gaza, olvidando los padecimientos y dolores de la franja que gobierna y, que las relaciones internacionales son algo muy distinto a un petitorio universitario. A este gobierno hay que pasarle la cuenta en las elecciones presidenciales y parlamentarias de este 2025.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Pingüino el domingo 8 de junio de 2025.




