El desafío de redescubrir el propósito
Paula Guerrero Zaro | Sección: Arte y Cultura, Religión, Sociedad
En una reciente entrevista a monseñor Fernando Chomali, él planteaba que los jóvenes están perdiendo el aprecio por las grandes lecturas, anteponiendo la diversión en un entorno de tecnologías. ¿Por qué reflexiono sobre este punto? porque creo que cada uno de nosotros debe plantearse un propósito en la vida, mirando el futuro con esperanza y fe. Pero no solo somos espectadores, sino también “misioneros” desde nuestro quehacer, colaborando con espíritu y generosidad. Actualmente estoy leyendo Meditaciones de Marco Aurelio a partir de una sugerencia nuevamente generosa de Don Pato, y en la parte del libro III expresa: “Debemos pensar no solo que la vida se consume día a día y que la gente que nos va quedando es menor, sino también que, aunque se llegue a vivir mucho tiempo, seguirá sin estar claro si la inteligencia va a continuar siendo suficiente, como hasta entonces, para comprender las cosas y emprender la reflexión que conduce al conocimiento de las cosas divinas y humanas”.
Todo tiene un sentido en la vida, y al retomar grandes obras, aunque sean de los años 170-180, vuelven a recobrar un significado profundo. Hace un par de días tuve que exponer un tema específico y me basé en un párrafo que señaló el señor Carlos Matus en el libro Estrategia y Plan, ideas que cada vez cobran más fuerza. Sir Michael Barber nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de enfocarnos en los problemas y medir para concretar resultados.
Esta invitación a la acción nos interpela en diversos niveles. ¿Cómo contribuimos desde nuestras capacidades al mundo que nos rodea? Es fácil perderse en la inmediatez del día a día, pero la lectura de estas grandes obras nos recuerda la importancia de mirar con perspectiva. En un entorno donde la tecnología avanza cada vez más, quizás la verdadera revolución sea detenernos, escuchar, aprender de los que estuvieron antes y aplicarlo con determinación al presente.
Ser “misioneros” desde nuestro quehacer implica que no solo actuamos por el bien individual, sino también con un espíritu de servicio es el bien común. Esa misión se construye en lo cotidiano, en las pequeñas decisiones, pero también en los grandes proyectos que damos forma desde nuestras áreas de conocimiento y acción.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Diario de Atacama el sábado 23 de noviembre de 2024.




